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viernes, 17 de julio de 2009

El motín de Doña Mencía de 1893 (y III)

“El Sr. Presidente expone que (debido a) las constantes reclamaciones hechas a su autoridad por gran número de jornaleros que se hallaban sin trabajo -¿algo ha cambiado en nuestro casi 120 años después?- a causa de la larga sequía y pérdida de los viñedos de este término municipal, se decide emplear al mayor número de jornaleros en la reparación de los caminos vecinales hasta alcanzar la suma de 250 ptas”. Así consta textualmente en el acta capitular del AHMDM de 26 de marzo de 1894, pocos meses después del famoso motín del año anterior. Todo ello explica la rabia y el clima de agitación social que se respiraba en nuestro pueblo (y desafortunadamente en gran parte de la Andalucía del momento) en aquellos momentos.


El Diario de Córdoba, 16 de septiembre de 1893, pág. 2
Fuente: Prensa Histórica.

Pero sigamos con historias sobre el motín de Doña Mencía. El Diario de Córdoba, en su edición del 16 de septiembre, en su página 2, le dedica una amplia extensión a “Lo de Doña Mencía” –como si todos sus lectores supieran lo que habían pasado en el pueblo- y alude a los nueve presos que fueron conducidos a la cárcel de Cabra. Y, a continuación, informa de la tranquilidad del día de ayer hasta que a las ocho de la noche -¿13 0 14 de septiembre?- en el que “con motivo de pasar por la plaza una manifestación religiosa, se hallaba reunido en ella un inmenso número de personas de todas las edades y sexos, que intentaron detener la procesión, pidiendo la libertad de los presos (los que no habían sido enviados a cabra y estaban detenidos en la cárcel del Ayuntamiento cuya ventana daba a la plaza)…”. Todo parece que la procesión de Jesús se hacía en la víspera del día festivo. La protesta, como se puede leer en el texto adjunto, llegó a mayores y la guardia civil se vio obligada a hacer disparos al aire, “consiguiéndose de este modo despejar la plaza”. ¿Dónde se refugió la imagen? No nos dicen nada de ello.

El Imparcial, 16 de septiembre de 1893, pág. 3
Fuente: BNE Hemeroteca.

El Imparcial también publicó en la página 3 una pequeña reseña con carácter de urgente en su edición del 16 de septiembre, refiriéndose a lo sucedido durante el paso de la procesión por delante de la cárcel, en el que se vio obligada a intervenir la guardia civil sin que se produjeran desgracias personales. Y, como muestra de la dura realidad de la España de aquellos momentos, en la página 4 de esa misma edición –esto no tiene nada que ver con el motín al que nos estamos refiriendo-, en la sección de anuncios aparecen algunas muestras de las consecuencias nefastas de los vicios de la sangre. Tampoco en esto estaban los demás países de Europa más adelantados. Así, Stefan Zweig, en su magnífico libro de memorias “El mundo de ayer”, (Barcelona, 2002, pág.123) y al referirse a la Viena de principios de siglo XX, comenta que se podía leer “sobre la fachada de una de cada seis o siete casas el letrero de “Especialista en enfermedades de la piel y venéreas”.

El Imparcial, 16 de septiembre de 1893, pág. 4
Fuente: BNE Hemeroteca.

Pero la prensa todavía le dedicaría cierta relevancia a lo ocurrido en nuestro pueblo y, así, de nuevo El Liberal de Madrid y en una columna titulada MOTINES -¿tantos se produjeron en aquellos días?, en la edición del día 17, comenta que el motín se reprodujo en Doña Mencía, sin aludir a los hechos violentos del día de la procesión, informaba que, tras la demanda popular, para que se celebrara la procesión del día de Jesús, ésta, finalmente, “se ha celebrado con la mayor compostura”. Y en vista de la tranquilidad reinante, parte de la Guardia Civil se volvió para Cabra. Y así hasta el próximo aviso, aunque la situación de la clase obrera seguiría siendo angustiosa, como de nuevo se vuelve a recordar en el acta capitular del 27 de mayo de 1896.


El Liberal, 17 de septiembre de 1893, pág. 3

jueves, 16 de julio de 2009

El motín de Doña Mencía de 1893 (II)

“No eran buenos tiempos y los graves problemas podían hacer que el frágil equilibrio se rompiera con relativa facilidad. Habían pasado los buenos años del viñedo y la filoxera hacia estragos en las vides mencianas –que formaban la principal riqueza de este reducido término municipal-. Por ello, la clase jornalera de esta población, así como la industria y el comercio y en general casi todas las clases, salvo excepciones, se encontraban en estado precario y la sequía de 1894 complicaba las cosas aún más”. Así lo expresábamos en este mismo blog cuando nos referíamos a aquellos últimos años del siglo XIX. Y todo estalló en la mañana del 12 de septiembre. La injusticia de un sistema tributario de claro carácter regresivo provocó que en la mañana de este día la rabia contenida estallara contra el recaudador de las cédulas personales - una forma de imposición fiscal directa-.

Veamos como se narró lo sucedido en los distintos medios. Salvo EL SIGLO FUTURO de Madrid y DIARIO DE CÓRDOBA, en el resto de la prensa - los diarios de Madrid LA IBERIA, El Liberal, EL PAIS y La Dinastía de Barcelona- la noticia apareció en las ediciones del viernes, 15 de septiembre. Así LA IBERIA, en su página 2, inserta dos breves párrafos sobre los desórdenes de Doña Mencía.

LA IBERIA, 15 de septiembre de 1893, viernes. Pág. 2.

Fuente: Biblioteca Nacional. Hemeroteca.


En El Liberal aparece una referencia en la portada y es noticia destacada en su página 3 con un titular en mayúscula con el nombre de nuestro pueblo. Ya empieza a haber confusión sobre lo sucedido y las fechas exactas. Según las actas capitulares el motín se inició en la mañana del 12 de septiembre y de nuevo las protestas se reprodujeron en la noche del trece. Esto es lo que se afirma en el acta del 18 de septiembre. ¿Fue en la noche del trece o en la del catorce coincidiendo con la procesión de Jesús? ¿O fue también en las dos ocasiones? El acta del 12 de septiembre señala que el alboroto se produjo en la mañana de ese día en las inmediaciones de la posada -¿en cuál de las dos posadas que había en la plaza?- en la que se alojaba el recaudador, al que acompañaba su hijo, pero no se alude en ningún momento a que durante la procesión de Jesús se lanzaran piedras contra la cárcel, que intentasen detener la procesión y que la Guardia Civil se viera obligada a intervenir haciendo disparos al aire.


El Liberal, 15 de septiembre de 1893, viernes. Pág. 3.

Fuente: Biblioteca Nacional. Hemeroteca.


EL PAÍS, como apuntábamos más arriba, el diario autodefinido como republicano-progresista dirigido por don Alejandro Lerroux, -el emperador del Paralelo, del que, entre otras citas célebres quedan algunas como esta: “Jóvenes bárbaros de hoy, entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura, destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para virilizar la especie, penetrad en los registros de la propiedad y haced hogueras con sus papeles (...), nos os detengáis ni ante los sepulcros, ni ante los altares”-, también se hace eco de los sucedido y en su edición del 15 de septiembre, le dedica no sólo un breve párrafo, en su primera página, sino que en la siguiente y bajo el titular de Motines en todas partes, y con el subtítulo, “En Doña Mencía por las cédulas”, se cuenta brevemente lo sucedido cuando “las turbas (sic), compuestas de casi todos los habitantes, asaltaron, después de apedrearla, la casa donde vivía el agente".


EL PAIS, 15 de septiembre de 1893, viernes. Pág. 1.

Fuente: Biblioteca Nacional. Hemeroteca.



EL PAIS, 15 de septiembre de 1893, viernes. Pág. 3.

Fuente: Biblioteca Nacional. Hemeroteca.


En La Dinastía, de Barcelona, y también en su edición del viernes 15 de septiembre de 1893, bajo un pequeño titular, “Para variar… motines”, se dedicaban unas líneas a lo producido en un pequeño pueblo del sur de la provincia de Córdoba que no sabemos cuantos barceloneses sabían exactamente dónde estaba situado.


LA DINASTÍA, 15 de septiembre de 1893, viernes. Pág. 1.

Fuente: Biblioteca Nacional. Hemeroteca.


miércoles, 15 de julio de 2009

El motín de Doña Mencía de 1893 (I)

“Doña Mencía, un pueblo que tiene nombre de mujer y hechos muy de hombre, por poco hace un auto de fe con el recaudador de cédulas”. Esta es, de modo poco afortunado a mi modo de ver, la entradilla que EL PAIS (diario republicano-progresista dirigido por don Alejandro Lerroux) publica –en su edición del 15 de septiembre de 1893- al referirse al motín que se inició en nuestro pueblo en la tarde del 12 de septiembre de ese año. Ya había aludido antes a este motín –siempre se utiliza este término para lo acaecido en nuestro pueblo en aquel septiembre de fines del siglo XIX- en otra entrada sobre la situación de Doña Mencía en esta época, pero no imaginaba que aquel acontecimiento tuviera la repercusión que llegó a alcanzar, pues no sólo se hizo eco del mismo la prensa de Córdoba –DIARIO DE CÓRDOBA- sino que también se publicó en varios diarios de la capital –El Imparcial, EL SIGLO FUTURO, LA IBERIA, El Liberal y el ya citado EL PAIS- e incluso en La Dinastía de Barcelona.

Por supuesto, antes de continuar, conviene aclarar que toda la información que aparece en esta entrada –y en las que iremos publicando en este blog sobre noticias de Doña Mencía en la prensa- ha sido extraída de las Actas capitulares del Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía, de la hemeroteca de Córdoba que puede ser consultada en la página sobre Prensa Histórica del Ministerio de Cultura, de los fondos disponibles en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional –más de dos millones y medio de páginas accesibles en la red desde el pasado 9 de julio-, de la hemeroteca de ABC –cuyos fondos desde el 1 de enero de 1903 también pueden ser consultados en la red- y de la hemeroteca de La Vanguardia, también accesible su documentación desde el 1 de febrero de 1881-. Y todo ello gracias a unos magníficos buscadores que facilitan enormemente el trabajo a todas las personas que deseen conocer las noticias que se han publicado sobre cualquier tema de interés.

Pero, ¿qué fue lo que ocurrió realmente en Doña Mencía en septiembre de 1893 para que toda la prensa se volcara en lo sucedido en nuestro pueblo? Al parecer hubo dos momentos de tensión. El primero se produjo en la mañana del 12 de septiembre de 1893 y según la fuente más fiable –las actas capitulares de este año- el alcalde accidental le comunica al titular tras su viaje a Córdoba que a eso de las ocho de la mañana “un grupo compuesto en su mayor parte de muchachos y un corto número de hombres del pueblo se concentró frente a la Posada donde se alojaba el agente ejecutivo de las Cédulas personales, al que acompañaba su hijo, y empezó a prorrumpir en gritos e improperios contra el mencionado agente, lo que en un primer momento fue acallado por la Guardia Civil con frases de persuasión y amonestaciones públicas”.

Pero la cosa no paró ahí, y poco después fue a mayores. Así, el grupo se hizo más numeroso y “empezaron a arrojar piedras sobre la puerta y ventanas del edificio en donde lograron penetrar, arrebatando al Agente la documentación que para el desempeño de su cargo conservaba en su poder, lo que arrojada por el balcón fue rota y quemada por los alborotadores de la calle”. El Agente no sufrió ningún daño, contra él no había ningún tipo de enemistad, pero las 800 pesetas que había recaudado desaparecieron y la Guardia Civil sólo pudo recuperar 30.

Y en el acta del 18 de septiembre se indica que la algarada continuó en la noche del trece del corriente cuando un grupo de mencianos se concentró en las puertas del Ayuntamiento pidiendo la libertad de los detenidos.

EL SIGLO FUTURO

14 de septiembre de 1893, jueves. Pág. 2.


¿Cómo lo contó la prensa? La noticia ya apareció en las ediciones del jueves 14 de septiembre de 1893 de EL SIGLO FUTURO, diario católico, de Madrid y de DIARIO DE CÓRDOBA. En la página 2 del primero –de las cuatro de que constaba la edición- aparece una reseña breve sobre lo ocurrido reflejando de modo aceptable lo sucedido realmente. Tan sólo hay un pequeño error: los revoltosos no se llevaron 80 pesetas sino 800 –esta cantidad aparece con letra en el acta capitular- aunque si acierta con la cantidad recuperada, 30 pesetas.

El DIARIO DE CÓRDOBA, en la página 2 de la edición de este mismo día, inserta un breve recorte en el que se expresa que la mayor parte del grupo de los alborotadores estaba constituida por mujeres, produciendo ruidoso alboroto (sic). Se llevaron 650 pesetas. Aquí la cantidad se acerca a la verdadera. Dicho diario le dedicará mayor espacio en su edición del 16 de septiembre.

DIARIO DE CÓRDOBA, 14 de septiembre de 1893. Pág 2.

jueves, 19 de junio de 2008

Perlas del Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía, 05

Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Alberto Durero. 1497-98.
Fuente: www.wga.hu

1800, Edicto para preservar al pueblo de los efectos del contagio

Los cuatros jinetes del Apocalipsis (la guerra, la muerte, el hambre y la peste) rondaron con demasiada frecuencia la España del pasado. Así, a comienzos del siglo XIX una parte de Andalucía se vio afectada por distintos brotes epidémicos y sus efectos también llegaron a nuestro pueblo. En el Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía se conservan numerosos expedientes que contienen todos los documentos de las Juntas de Sanidad que a tal efecto se constituían. En este blog también hemos aludido a las epidemias que asolaron nuestro pueblo en los siglos XVII y XVIII –ver la entrada epidemias-.

Adjuntamos un fragmento del edicto mandado publicar por las autoridades municipales que formaban la Junta de Sanidad de Doña Mencía en la reunión celebrada el 27 de septiembre de 1800. El fantasma de la peste amenazaba de nuevo Doña Mencía y, como medio para defenderse de sus funestas consecuencias, se decide elevar rogativas y hacer un procesión el 5 de octubre.


EDICTO
El incesante desvelo que este Concejo y Junta desea preservar a estos vecinos del Contagio de Peste en que la actualidad por la infinita voluntad y misericordia de Dios Nro Deñor se haya libre este Pueblo hace adoptar todos los medios oportunos para precaver las funestas consecuencias que serían irremediables si la divina majestad descargase sobre esta villa y sus habitantes el brazo de sus justicia: Ello es que con el mayor dolor, experimenta su rigor la ciudad y plaza de Cádiz, puesto de su bahía Sn Lucas y otros cuyos abitantes se hayan sumergidos en la mayor aflicción y desgracia conceptuándose víctimas de un Dios enojado y ofendido por los pecados de los hombres: ¡qué sería de los vecinos de esta villa de Dª Mencía si experimenta igual destino biesen en breves oras faltar de su lado ya al Padre, la Madre, la esposa o el hijo querido con quanto dolor no vería de lejos unos espectáculos tan dignos de la mayor compasión sin tener livertad para consolarles en su última hora para no poder a su lado llorar su triste situación! El amor al proximo y a nosotros mismos no deja duda harán conocer los efectos de una escena tan funesta y dolorosa.
A este fin como principal remedio para contener el azote de la majestad divina ha determinado dho Ayuntamiento con anuencia de su M R Mtro Ex Pro pl fr. Josef Dias Prior del Convento Parroquial de esta villa se hagan rogativas a Dios ntro Sr por termino de nueve dias con Presesión Gral el cinco del proximo octubre para que por medio de ellas y de la interposición de la soberana Reyba de los Ángeles María Sra Nra de Consolación y Sr San Pedro Mártir de Verona patronos de esta villa y del Sr Sn Sebastián se digne difundir sus piedades en este Pueblo y demás del Reyno y asimismo ha resuelto que por estos vecinos se observen los particulares siguientes: …

A continuación figuran las medidas que deben tomarse para evitar que el brote llegue a nuestro pueblo. De ellas hablaremos en próximas entradas. El texto, aunque largo, merecía se trascrito en su totalidad.

AHMDM Leg. 245. R-5828. Año 1800.

domingo, 15 de junio de 2008

Perlas del Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía, 03

03 Juramento del maestro albéitar

Tras haber sido examinado para ejercer de maestro albeytar y herrador se le concede el título para que ejerza su trabajo en cualquier sitio prestando el siguiente juramento “Defender el Misterio de la Purísima Concepción de la Virgen María Señora nuestra, la Soberanía del Rey Nro Señor y los derechos de la Corona, no haber pertenecido ni haber de pertenecer a las Sociedades Secretas reprobadas por las leyes ni reconocer el absurdo principio de que el pueblo es árbitro de cambiar la forma de gobierno establecido”. Eran tiempos de la alianza del trono y del altar -¿son tan lejanos?, de nuestro queridísimo Fernando VII, al que le quedaba muy poco como rey.

Actas Capitulares del AHMDM. 1832.

A David.

domingo, 8 de junio de 2008

Perlas del Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía, 01

01 Maestro haragán

Acta de cabildo del 13 de diciembre de 1831

Un maestro escuela de Montilla presenta su título para avencindarse en Doña Mencía. A sus oídos ha llegado la noticia de que en nuestra villa “sólo hay un maestro de primeras letras que se llama Fco de Paula… pero que este interesado ha mirado y mira con indiferencia su magisterio por estar dedicado a la labor y con puesto público de vino en las propias casas de su habitación tan cercana al edificio de la Escuela donde asisten los jóvenes que el mismo maestro y su familia son los expendedores en oposición a los establecido en el art…” Y no podía ser: o tabernero o maestro, pero no las dos cosas a la vez. Además, la verdad, entre una y otra había y hay bastante oposición. Así, que comprendemos la decisión del Cabildo de aquellos tiempos. Lo realmente lamentable es que el maestro tuviera que dedicarse a vender vino para poder conseguir unos mínimos ingresos. Así nos iba en el siglo XIX.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Dos pasquines anónimos de 1854


Con fecha del 19 de octubre de 1854 y a las ocho de la mañana el alcalde de Doña Mencía, D. Juan Moreno Cubero, recibe noticia de que han sido colocados dos pasquines anónimos dirigidos al pueblo de Doña Mencía, uno en la plaza de la Constitución y otro en el Llanete de las Angustias. El texto es el que sigue y que podéis ver en la reproducción. Después de entrevistar a varios vecinos y que D. Juan Güeto, maestro de instrucción pública de la villa examinara la letra de ambos escritos no se pudo averiguar quienes fueron los autores de dicha proclama anónima en la que se criticaba duramente a las autoridades locales que actúan, según dice el texto, con modales jesuíticos que es lo mismo que el gato que se agarra y no suelta.


Texto del pasquín:

“PUEBLO DE Dª MENCIA

ALERTA, ALERTA, ALERTA=

Se está habusando de nuestra sensatez y cordura, tanto para el nombramiento de los jefes de la benemérita milicia Nacional, como para Ayuntamientos; hay hombres que se balen de mil susterfujios raptiles pª hapoderarse del mando, como lo hejecutan por tal de no soltar nunca y ser los halbitros despotas de este infelis becindario; hombres que no debían figurar nunca en el Ayuntamiento se quieren poner sin responsabilidad; y con una politica obscura y diferente a las actuales circunstancias; con modales jesuíticos que es lo mismo que el Gato que hagarra y no suelta. Meditarlo bien bosotros que sois los que teneis que sufrirlos, tiempo os queda que el público jusge que es a quien le corresponde sus nombramientos y no ha cierto numero de personas que quieren ser los adbitros y esclusibamente mandatarios. Con el nombre de unión, nombre maltenido cuando por todos estos se habusa con solo el objeto marcado .

Viva la libertad, Viva la Reyna constitucional. Abajo las Camarillas y mueran los traydores.

Polacos ladrones”.

sábado, 8 de septiembre de 2007

Sucedió en Doña Mencía (1830- 1897) IV

Foto cedida por G. Luque. Semana Santa en torno a 1950.

  • 31 de agosto de 1830: El Prior del Convento se queja al Ayuntamiento de que no se ha respetado la inmunidad eclesiástica por haberle repartido el impuesto de consumos.
  • 1834: Grave epidemia de cólera. Entre junio y julio de este año mueren más de 80 párvulos. En agosto el ayuntamiento plantea la necesidad de construir un nuevo cementerio y para ello se podría vender el solar que ha servido de hospital para recoger a los pobres transeúntes. Montañéz Lama nos cuenta que hubo que llevar a enterrar los cadáveres al sitio que llaman los Nogales por bajo del pontón donde hay un huerto.
  • 20 de abril de 1835: Se inicia el expediente para la venta de terrenos del común para la construcción de un cementerio.
  • Abril de 1854: Tras su estancia en Río de Janeiro y su paso por Lisboa, don Juan Valera se traslada desde Madrid a Doña Mencía en abril de 1854 para, entre otroas cosas, pasar unos días con su padre. En la carta que le envía a Serafín Estébanez Calderón, fechada el 19 de abril, le cuenta que ha pasado (en Doña Mencía) una Semana Santa divertidísima, y he visto a lo vivo la pasión y muerte de Jesús. Rodeaban a este buen señor, cuando iba al suplicio, más de cuarenta soldados romanos, con estandarte de mil colores, águilas y lanzas larguísimas. Detrás venían los judíos vestidos de majo, con carátulas de disformes narices, y llenas de verrugas como las de Tomé Cecial. En medio de estos judíos iba Judas, más feo y más narigudo que ellos aún; y, asimismo, iban los demás apóstoles, tristes y devotos, con sus rosarios en las manos, el bueno y el mal ladrón, y los cuatro evangelistas escribiendo en unas tablillas el evangelio… Y continúa más tarde afirmando que En fin, yo he asistido en Roma y en Sevilla a las fiestas de la Semana Santa, y hallo, con todo, que son mejores y más ejemplares las de aquí. Con fecha del 28 de abril envía otra carta a su amigo Estébanez Calderón en la que, entre otras cosas, le dice que Mañana es el día del patrón del lugar, S. Pedro Mártir de Verona, de quien, por ser la imagen de plata y pequeñuela, aunque milagrosa, dicen los devotos que es tamaño como un pepino y jace (sic) más milagros que cinco mil demonios. Cuatro carretadas de santos han querido cambiarle por nada. Cuando faltan lluvias no hay más que amenazar a S. Pedro con que se le dará un buen baño en el pilar de abajo, que es donde beben las bestias, y enseguida llueve. La última carta de esta estancia en Doña Mencía tiene fecha del 6 de octubre.
  • 1855: De nuevo el pueblo se ve afectado por una epidemia más mortífera aún que la anterior. El número global de muertos entre los meses de junio, julio, agosto y septiembre fue de 215 y cerca de la mitad de los mismos tenía menos de 10 años. El 12 de agosto un grupo de borrachos solicitó que se sacara en procesión la imagen de Jesús, lo que tras el rechazo inicial se llevó a cabo cuando las muertes disminuyeron.
  • 2 de septiembre de 1858: Don Pedro María Cubero López de Padilla es nombrado obispo de Orihuela, conocido popularmente entre nosotros como el obispo Cubero
  • 14 de abril de 1859: Muere en Madrid el marino menciano Don José María Valera y Viaña, padre del escritor don Juan Valera.
  • 1868: Se inicia el pleito entre el marqués de La Paniega, don José Freuller, y don Francisco Muñoz Reinoso por el patronazgo de la hermandad de Nuestro Padre Jesús.
  • 1874: Don Juan Valera publica “Las ilusiones del doctor Faustino”, primera de sus novelas en que la acción se desarrolla en Villabermeja (Doña Mencía).
  • 1890-1891: como efecto de las pertinaces lluvias de 1890 a 1891, se produjeron corrimientos de terrenos en las trincheras construidas para la instalación de la vía férrea en las Hazas de la Vera, la Torre y Piedra del Mez.
  • 1893: Llegada del ferrocarril.
  • 1894: a mediados de febrero es extraído un cadáver del pozo denominado Martinete.
  • 1894: Los viñedos de Doña Mencía, que formaban la principal riqueza de este reducido término municipal, también son atacados por la plaga de la filoxera. Por ello, la clase jornalera de esta población, así como la industria y el comercio y en general casi todas las clases, salvo excepciones, se encontraban en estado precario.
  • 1895: Don Juan Valera publica “Juanita la Larga”, la más mencianas de las obras de Valera y en la que nuestro pueblo se oculta bajo el nombre de Villalegre
  • 5 de noviembre de 1895: El Ayuntamiento decide cambiar el nombre de algunas calles del pueblo teniendo en cuenta que no hay causa tan noble para un pueblo culto y civilizado como la manifestación de constante admiración, cariño y respeto hacia aquellos varones ilustres que por sus grandes méritos y elevados talentos fueron y son honra de las patrias:

Antes Ahora
Barranco Prim
Sacramento Obispo Cubero
Vuelta de Sacramento Sánchez-Guerra
Pilar de Arriba Martínez Campos
Pósito Juan Valera
Nueva Baena
Arriba Alfonso XIII
Reñidero San Pedro Mártir de Verona
Tienda Cervantes
Lagartos Cristóbal Colón

  • 28 de noviembre de 1895: Sigue sin aparecer, con fecha 28 de noviembre de 1895, el agraciado con un pañuelo de Manila y un par de pendientes de oro que se rifaron hace tres años.
  • Diciembre de 1895: Tras la época de la matanza se acuerda limpiar las calles y paseos de la población que se encuentran muy sucios por las basuras del ganado de cerda.
  • 14 de febrero de 1897: bajo la presidencia de don Calixto Vargas, se llevó a cabo el sorteo de los mozos. En el Salón de Plenos se situaron dos globos, uno contenía los nombres de los mozos y otro el de los números. Dos niños menores de diez años extrajeron las bolas y Francisco Córdoba Gómez, del reemplazo de 1896 y que tenía el número 17 de alistamiento, es el primer nombre en salir.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Sucedió en Doña Mencía (1756- 1824) III

• 7 de septiembre de 1756: El cabildo municipal solicita la rebaja de contribuciones ante la grave epidemia de langosta que ha afectado al término ...habiendo Nuestro Señor enviado a este vecindario y sus posesiones una tormenta de piedra que quitó a estos vecinos el fruto de uva y aceite.
• 30 de noviembre de 1759: El Cabildo decreta tres noches de luminarias por la feliz venida del rey Carlos III y una vez cumplidas el Ayuntamiento pase al día siguiente por la mañana al Convento parroquial vestidos en cuerpo de asistir a la misa cantada. Para sufragar tales gastos se decide vender 17 mimbrones de los que hay junto al Pilar Nuevo de la calle Granada
• 15 de junio de 1761: El Ayuntamiento decide fijar tres edictos sobre los impuestos de la carne: uno en la portada de las Casas Capitulares, otro en una esquina de la plaza del Llanete y otro en la pared principal de la ermita de nuestra Señora de las Angustias.
• 21 de octubre de 1761: Es preciso buscar por un tiempo edificio que sirva como Casas Capitulares por el grave quebrantamiento que ha producido en las mismas el terremoto de 1755.
• 5 de noviembre de 1785: El Síndico Personero del Común pide que se construya un Hospital en el pueblo.
• 26 de septiembre de 1786: A raíz de una grave epidemia de tercianas se solicita hacer un cementerio en el sitio de las Eras a espaldas de la huerta del Convento.
• 22 de mayo de 1790: Josef Cantero es nombrado maestro de latinidad de la Obra Pía que fundó y dotó Pedro Valera Roldán.
• 30 de junio de 1792: El prior del convento pide que es preciso hacer un trono y andas a la imagen de San Pedro Mártir como muestra del agradecimiento que tienen estos vecinos por los beneficios que reciben del santo patrón
• 22 de octubre de 1798: Ante los intentos del vicario eclesiástico Don Juan Pedro Muñoz para privar a los religiosos del convento de la cura animorum y la percepción de diezmos y primicias se enumeran lo favores que los frailes hacen al pueblo viviendo en un convento que tiene más de tres siglos de antigüedad, quizá no habrá otro en toda su religión tan incómodo y tan reducido en sus habitaciones y oficinas, sin que en todo él haya más que una celda buena fabricada en estos últimos años.
• 7 de octubre de 1800: Se toman medidas para evitar el contagio procedente de Cádiz y Sevilla y entre ellas se establecen controles en las entradas del pueblo. El prior del convento y su comitiva –entre los que iba fray José Cantero- entran en el pueblo por la puerta cercana al convento sin entregar las boletas de sanidad.
• 28 de octubre de 1801: Ante la petición que hace el cabildo al conde de Trastámara para que conceda 200 ducados anuales para dotación de maestro de primeras letras y preceptor de gramática, este responde que primeramente se haga igual petición al Prior y Convento Parroquial de la villa que, según él, disfruta de crecidas rentas. Poco después el prior responderá que no puede complacer los piadosos deseos que se solicitan.
• 9 de octubre de 1804: Cinco frailes del convento deben guardar la cuarentena en la ermita de Santa Catalina antes de entrar en el pueblo.
• 21 de febrero de 1808: Francisco Posadas de Mesa es ahorcado en la plaza del Pradillo por haber matado alevosamente a su mujer, según la sentencia de la Chancillería de Granada. Ver el texto más arriba.
• 1808: Tres franceses afincados en Doña Mencía se han refugiado en el Convento de dominicos temiendo el ardor y el entusiasmo del pueblo.
• 12 de mayo de 1811: Un grupo de mencianos se agolpa en la Cruz del Muelle ante las tropas francesas al mando del comandante Rovin. Se oye el grito de ¡Viva Fernando VII! Y como represalia Vicente y Manuel Cantero son fusilados en los aledaños del Convento Parroquial.
• 18 de octubre de 1824: Dolores Alcalá-Galiano y Pareja, marquesa de la Paniega, casada con don José Valera y Viaña, tras los primeros dolores del parto parte de Doña Mencía en dirección a Lucena y al atravesar Cabra los síntomas acuciantes del alumbramiento hacen que la futura madre de don Juan Valera se cobijen en la casa de don Juan de Ulloa, en la calle de San Martín.

martes, 28 de agosto de 2007

Doña Mencía en la antesala de 1898 (III)



A cambiar el nombre de las calles
El Ayuntamiento de la época (1893-1897), como será demasiado frecuente en etapas posteriores y al socaire de los distintos cambios políticos, decide llevar a efecto una medida que nos concierne todavía. Así, y con fecha de 5 de noviembre de 1895, el Sr. Presidente de la Corporación municipal afirma que nada tan noble para un pueblo culto y civilizado como la manifestación constante de admiración, cariño y respeto hacia aquellos varones ilustres que por sus grandes méritos y elevados talentos fueron y son honra de las patrias en que vivieron y del pueblo que los vio nacer; por lo que inspirado en este sentimiento y deseando que esta población tribute un cariñoso y eterno recuerdo no sólo a su preclaros hijos sino a todos aquellos que por sus relevantes dotes se han hecho acreedores a tan merecida distinción; proponía que sus nombres figuren en la rotulación de calles y plazas, sustituyendo los que nada conmemoran… Demasiada grandilocuencia, es verdad, pero cuando haya que animar a los pobres soldaditos que iban derechos a una carnicería segura se exagerará aún más.

Y se cambia el nombre de muchas calles del pueblo –algunos de ellos todavía permanecen-. Veamos: la calle Barranco es ahora la calle Prim; la de Sacramento será Obispo Cubero; la Vuelta de Sacramento tomará el nombre del político egabrense Sánchez Guerra y la del Pilar de Arriba se llamará Martínez Campos por el general del golpe de Sagunto de 1874; la del Pósito cambiará por Juan Valera –poco después reciben por vía férrea los dos letreros lujosamente hechos en mármol para la misma, los cuales han sido generosamente regalados a este Municipio por el Excmo. Sr. Marqués de Cabra y que se conservan en el Museo Local; la calle Nueva se llamará calle Baena y la de Arriba, Alfonso XIII –cuántas vueltas se ha dado con el nombre de esta calle, pues más tarde, ya en el período franquista, se llamará José Antonio Primo de Rivera y ahora está dedicada al gran poeta Antonio Machado, aunque la gente del pueblo la sigue llamando por su nombre original; la del Reñidero tomará el nombre del patrón del pueblo San Pedro Mártir –cuya fiesta y refresco seguía financiando el Ayuntamiento- y el de la calle de la Tienda será sustituido por el nombre actual de Cervantes, así como el de la calle Lagartos que se cambiará por el del gran descubridor Cristóbal Colón.

Interpretando los sentimientos bélicos del vecindario…
Pero pocos imaginaban el desastre que se avecinaba y el sorteo de las quintas seguía aterrorizando a la población. En 1893 son llamadas las tropas reservistas para luchar contra la sublevación de Melilla y el señor Alcalde decide que en vista de la conducta patriótica seguida en casi todos los pueblos de la nación con los reservistas llamados a sus cuerpos para formar parte del ejército de operaciones en África, había dispuesto que en vez de los cincuenta céntimos de socorro que debía de dárseles con arreglo a las disposiciones vigentes, se les socorriera con cinco pesetas a cada uno interpretando así los sentimientos bélicos de este vecindario a favor de aquellos que en justa defensa de su patria son separados de sus familias proponiendo a la vez que para aliviar la situación aflictiva en que quedan gran parte de las mujeres e hijos de los reservistas casados se formase una comisión en el seno de este Ayuntamiento que en unión del Sr. Cura Párroco de esta villa y personas de significada probidad y sentimientos filantrópicos se hiciera una cuestación al indicado objeto. Así se entendía la solidaridad en aquellos tiempos. Mucha más necesitaron los que marcharon a Cuba en septiembre de 1897, a los que también se les socorre para el viaje, pues el Estado no les había abonado gasto alguno a pesar de prestarse gustosos (sic) a derramar sangre en defensa de la patria en lejanos terrenos y de mortífero clima. La verdad que, en esto último, en lo del mortífero clima, no le faltaba razón al señor Alcalde, pues a lo largo de los tres años de guerra en Cuba y Filipinas, de los 200.000 soldados que embarcaron, 59.000 murieron por enfermedad y sólo 40.000 por acción de guerra.

Las actas capitulares de la época están llenas de referencias a arrendamientos de impuestos y la cobranza de los mismos, pero una gran parte de las actas de reunión están dedicadas a los quintos. El 14 de febrero de 1897, y bajo la presidencia de don Calixto Vargas, se llevó a cabo el sorteo en el que se incluían mozos que iban, en su mayoría, a ser carne de cañón en defensa de las colonias ultramarinas. En el Salón de Plenos se situaron dos globos, uno contenía los nombres de los mozos y otro el de los números. Dos niños menores de diez años –la inocencia que no falte- extraían las bolas fatídicas y curiosamente Francisco Córdoba Gómez, del reemplazo de 1896 y que tenía el número 17 de alistamiento, es el primer nombre en salir y además le correspondería el número 1. Mala suerte, como la de la mayoría de los pobres mozos que no tenían influencias y muchas de cuyas familias se arruinaban por redimir al hijo. Y eso que se guardaban las formas de un sistema que era totalmente injusto y que reflejaba a las claras la desigual situación de la sociedad española. Así, y para el sorteo que hemos comentado, el médico titular de Doña Mencía, don José Jiménez Ortega así como el regidor Síndico don Domingo Barba Muñoz pidieron no intervenir en la clasificación y declaración de los soldados por estar ligados con algunos mozos por lazos de parentesco.


La lucidez de don Juan Valera
En 1895 empieza don Juan Valera a redactar Juanita la Larga, una de las mejores del escritor y además ambientada en nuestro pueblo, Villalegre. Una novela de costumbres donde se cuentan los amores de un hombre, cada vez más viejo, hacia una joven resuelta. Pero Valera, que veía acercarse su final –moriría en 1905- al mismo tiempo que hablaba con pesimismo de lo que estaba aconteciendo en Cuba, cuya rebelión había intentado impedir desde su destino diplomático en Washington, por otro lado lanzaba el año siguiente, en un artículo titulado Los Estados Unidos contra España, un mensaje de esperanza respecto al futuro del país: “¿Quién sabe si el sacudimiento terrible que tendrá que producir esta guerra no será una crisis saludable que nos levante de la postración en que estamos y nos coloque de nuevo entre las grandes naciones del mundo? Unidos a todos en un esfuerzo común, olvidaremos nuestras divisiones de partidos, nuestras rencillas políticas y nuestros desventurados regionalismos. No seremos republicanos ni carlistas; canovistas ni sagastinos; pero seremos ministeriales todos, y no nos jactaremos de ser aragoneses, catalanes, castellanos o vascos, porque todos seremos españoles”. Así, cien años después, Valera aparece no sólo como un gran escritor sino como un lúcido hombre y con una gran visión de futuro. Valga este homenaje al gran escritor al final de este breve trabajo sobre la Doña Mencía de hace 100 años.

sábado, 25 de agosto de 2007

Doña Mencía en la antesala de 1898 (II)

La filoxera y los motines sociales

No eran buenos tiempos y los graves problemas podían hacer que el frágil equilibrio se rompiera con relativa facilidad. Habían pasado los buenos años del viñedo y la filoxera hacia estragos en las vides mencianas –que formaban la principal riqueza de este reducido término municipal-. Por ello, la clase jornalera de esta población, así como la industria y el comercio y en general casi todas las clases, salvo excepciones, se encontraban en estado precario y la sequía de 1894 complicaba las cosas aún más. Por ello se decide emplear 250 pesetas en el arreglo de los caminos vecinales y solicitar a la Diputación que condone parte del importe que se adeuda. Pero los motines estallaban, sobre todo en una sociedad demasiado fragmentada y con un sistema fiscal tan injusto en el que el fraude era la norma entre los poderosos que controlaban la vida municipal de los pequeños pueblos como el nuestro. Así e inesperadamente, cuando el alcalde de la localidad se encontraba fuera del pueblo, en la noche del 12 de septiembre de 1893, un grupo compuesto en su mayor parte de muchachos y un corto número de hombres del pueblo se concentró frente a la Posada donde se alojaba el agente ejecutivo de las Cédulas personales, al que acompañaba su hijo, y empezó a prorrumpir en gritos e improperios contra el mencionado agente, lo que en un primer momento fue acallado por la Guardia Civil con frases de persuasión y amonestaciones públicas. Pero la cosa no paró ahí, y poco después fue a mayores. Así, el grupo se hizo más numeroso y empezaron a arrojar piedras sobre la puerta y ventanas del edificio en donde lograron penetrar, arrebatando al Agente la documentación que para el desempeño de su cargo conservaba en su poder, lo que arrojada por el balcón fue rota y quemada por los alborotadores de la calle. El Agente no sufrió ningún daño, contra él no había ningún tipo de enemistad, pero las 800 pesetas que había recaudado desaparecieron y la Guardia Civil sólo pudo recuperar 30. La algarada continuó en la noche del día siguiente cuando un grupo de mencianos se concentró en las puertas del Ayuntamiento pidiendo la libertad de los detenidos.

Un pañuelo de Manila y unos pendientes de oro
Las aguas volvían a sus cauces y la nodriza doña Felipa Gómez recibe la suma de cincuenta y ocho pesetas y treinta céntimos para la lactancia del expósito Antonio Barba Luna, correspondientes a las nóminas de marzo y junio. También se concede un socorro de diez pesetas a María Josefa Jiménez Luna con el fin de poder atender los gastos de conducción a los baños de mar que los facultativos de esta villa han prescrito para su hija enferma. Sigue sin aparecer, con fecha 28 de noviembre de 1895, el agraciado con un pañuelo de Manila y un par de pendientes de oro que se rifaron hace tres años y visto lo cual se decide sortearlos de nuevo dedicando su importe a repartir pan entre los pobres de la localidad, descontados los gastos, por supuesto. Y el Ayuntamiento tampoco se olvida de los buenos escolares y se compran puntualmente los premios para los exámenes semestrales. El reloj público se encuentra desde algún tiempo inutilizado y a mediados de febrero de 1894 es extraído un cadáver del pozo denominado Martinete. Además, muchos comerciantes y tenderos eran reacios a utilizar el nuevo sistema métrico decimal y el Ayuntamiento los amenaza con una multa cuantiosa si siguen utilizando el sistema antiguo.

Doña Mencía en la antesala de 1898 (I)


Calle Virgen
Cargado originalmente por agomezperez7

Un pueblo es estado de obras permanente
Cuando escribí este artículo –en agosto de 1998- sobre Doña Mencía entre los años 1893-1897, no había leído la rica correspondencia valeriana y aunque al final del texto hay una cita del gran escritor no imaginaba el rico y abundante epistolario de nuestro paisano. Sería interesante completar y dar a conocer a través de este blog tanto lo hecho hasta ahora por el padre Alfonso Sánchez y por éste y José Jiménez como lo que encierran las cartas de Valera conocidas y la rica información y las numerosas referencias que hay sobre Doña Mencía en ellas. Pero vayamos a otra cosa. Os transcribimos el artículo, al que se aludía más arriba sobre Doña Mencía en los años 1893-1897 a través de la importante información que guardan las Actas Capitulares de estos años.

Don Baldomero Jiménez Barba no esperaba que el Ayuntamiento fuese tan generoso y que los concejales amaran tanto la música. Él se había brindado sin retribución alguna a que la banda que tenía bajo su dirección tocara los domingos y días festivos en la Plaza y paseo de la Villa, debido a la notables afluencia de público en los días de verano por lo que la Corporación acuerda costear un tablado para la banda municipal. Pero la cosa no quedó ahí y al mes siguiente, en agosto de 1893, y ante la petición presentada por el director de la Banda, los ediles también se muestran favorables a comprar algunos instrumentos más ya que a consecuencia de su falta el repertorio era muy limitado y varios alumnos no podían asistir a la academia municipal de música. Así, incluido en el capítulo de imprevistos y por un valor bastante considerable para la época -514 pesetas-, se decide comprar un requinto, dos cornetines y un trombón. Pero no todo era música para amenizar las noches de verano en la Plaza Mayor de Doña Mencía en aquella época tan dura y en la que se avecinaba una crisis que ahora se conmemora. [1]

El lavadero y las fuentes públicas
El lavadero público de la villa, sito y contiguo al Pilar de Abajo, en estado ruinoso y con las cañerías de salida de las aguas sucias obstruidas, se podía conceptuar como un foco de infección y un inminente peligro para el pueblo y para las mujeres que acudían diariamente a lavar sus ropas. Era necesaria su reparación así como la de la mayoría de las calles del pueblo, sobre todo atendiendo a la próxima época de las lluvias en que se forman grandes barrancos y lodazales haciendo algunos sitios intransitables. Además, y de ello se quejaban continuamente los señores capitulares que formaban la comisión local de policía urbana y rural, el vecindario actuaba con bastante descuido y abandono ya que era frecuente arrojar inmundicias, aguas sucias y escombros a la calle, lo que obligaba a dictar ciertas disposiciones. Sobre todo cuando llegaba la época de la matanza y por ello en diciembre de 1895 se acuerda limpiar las calles y paseos de la población que se encuentran muy sucios por las basuras del ganado de cerda. En el verano la situación se hacía más crítica al comenzar las calores propias de la estación por lo que era conveniente, para la higiene pública, la limpieza del paseo y las afueras de la población.

Las tapias del cementerio se derrumbaban con frecuencia; las calles se convertían con las lluvias en unos barrizales intransitables y el empedrado de la mayoría debía ser reparado; gran parte de la cerca del Matadero público estaba derruida y muy deteriorada; había que rellenar los baches que se producían con frecuencia en el reciente camino de la estación férrea; las conducciones de las tres fuentes del pueblo –Pilarito, la fuente de la Plaza Mayor y la del Pilar de Abajo- se obstruían con bastante frecuencia, por cuya causa las aguas vienen enturbiadas y cenagosas; también hubo que reparar el puente de la carretera provincial que conduce de esta villa a la de Zuheros y que llaman de la Cruz del Muelle, así como el de la Junta con uno de sus muros completamente derruido; para colmo, y como efecto de las pertinaces lluvias de 1890 a 1891, también se produjeron corrimientos de terrenos en las trincheras construidas para la instalación de la vía férrea en las Hazas de la Vera, la Torre y Piedra del Mez; y, cómo no, también había que reparar de vez en cuando las Escuelas Públicas como en mayo de 1894, para lo cual se libró una cantidad de 500 pesetas –poco menos que el gasto que se hizo en instrumentos musicales- y también en 1897, puesto que en alguno de los locales era posible que ocurriesen desgracias en los escolares.

La Doña Mencía de finales del siglo pasado se encontraba en un estado de obras permanente. La Iglesia parroquial también se venía abajo y para su conservación el Ayuntamiento pone en marcha una inscripción voluntaria entre los vecinos de la villa y, a fin de demostrar los buenos sentimientos religiosos que asisten a esta Corporación y teniendo en cuenta el laudatorio fin que se persigue, decide encabezarla con cincuenta pesetas.
[1] Este artículo ha sido elaborado a partir de la información contenida en el Libro de Actas Capitulares correspondiente a los años 1893-1897. Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía (AHMDM), Reg. 186. Leg. 21 Exp.1