domingo 29 de noviembre de 2009

La Exposición de las IX Jornadas de Historia Local (09)

09 Crónica de la huelga de noviembre de 1918 (II)


A través de las crónicas del “Diario católico de noticias El defensor de Córdoba”, sabemos los nombres de los patronos de Doña Mencía y su actitud es, desde los inicios del conflicto, siempre dialogante y pacífica. No así la de los obreros, a los que acusa de intransigentes –sólo en una ocasión se cita el nombre del presidente del Centro Obrero, Feliciano Pérez-Vico-, que, años más tarde acompañará a Manuel Roldán, siendo fusilado en Sevilla a comienzos de la Guerra Civil.

Noviembre de 1918 EL DEFENSOR DE CÓRDOBA
Día 9: A mediodía cayó una tormenta de relámpagos y truenos acompañada de una lluvia torrencial quedando las calles completamente solitarias. A las ocho hubo de nuevo reunión de patronos –figuran sus respectivos nombres - con la comisión del Centro Obrero.
Día 10: Un grupo de obreros quiso impedir que los cabreros repartiesen por la mañana leche en los domicilios. Fuerzas de la guardia civil situadas en las salidas de la población impidieron que por la mañana saliesen grupos al campo. La situación, debido a la intransigencia de los obreros, se hace insostenible por momentos: se han despedido el mulero y los obreros del farmacéutico Juan Güeto Roldán, persona queridísima y muy respetable en esta población; el médico Miguel Jiménez Vargas estuvo sin visitar hasta que no volvieron las criadas; el ganado de la dehesa de la Sierra de don Francisco Campos Navas ha sido abandonado y ayer se presentó el casero de don Miguel Vargas con más de 50 aves de corral, 35 de ellas asfixiadas. También desde hace varios días faltan las cerillas.
Día 11: Hace un día espléndido y aunque los obreros agrícolas siguen el huelga, estamos ya en la vida ordinaria… Los propietarios llevan sus caballerías al agua y se encargan de su manutención. Hasta las nueve de la noche han seguido los grupos en la Plazuela y frente al Círculo de Labradores. El gobernador cita en Córdoba a la comisión de patronos y obreros. Mientras tanto – a las 12 de la noche- hay doce detenidos en el Ayuntamiento. Pero el conflicto tocaba a su fin… El hambre se enseñorea de algunos hogares…

La Exposición de las IX Jornadas de Historia Local (08)

08 Crónica de la huelga de noviembre de 1918 (I)



Los años del trienio bolchevique –expresión acuñada por el historiador Juan Diaz del Moral- vinieron marcados en la provincia de Córdoba por la crisis, tras la coyuntura expansiva producida por la Primera Guerra Mundial, y las continuas huelgas. En nuestro Archivo Municipal se guarda información detallada de las huelgas de 1919 y siguientes, pero no conocíamos los detalles de la de noviembre de 1918 que el diario conservador El defensor de Córdoba cuenta con todo detalle. Pero los ecos de dicha huelga también llegaron a otros medios de mayor tirada. En la edición del 12 de diciembre de 1918, La Vanguardia publicaba una escueta noticia sobre el frustrado apuñalamiento sufrido por el alcalde de Doña Mencía, que sólo le rompió la tela del pantalón.

Crónica de la huelga, noviembre de 1918 EL DEFENSOR DE CÓRDOBA
Día 6: Aunque la huelga se presenta pacífica, la Guardia Civil debe disolver los grupos que se forman en las salidas de Baena y Cabra.
Día 7: Hoy es día de huelga general. Anoche a última hora se agravaron los sucesos llevándose a viva fuerza las criadas del servicio e impidiendo que las mismas llevasen aguas de las fuentes públicas. En la Cruz del Muelle, un grupo de obreros compuesto de varios centenares impidieron que los trabajadores salieran al campo. A mediodía, en la plaza de la Constitución, una partida de mozalbetes insultaban a las mujeres y muchachas que iban a la fuente, mofándose de ellas, rompiéndole los cántaros y hasta maltratando a algunas. A mediodía llegaron más refuerzos… Por la tarde hubo reunión del Alcalde con el presidente del Centro Obrero, el que se presentó acompañado de varios socios, pues sólo se negó a ir.
Día 8: En el correo de Linares han llegado un teniente y dos parejas de la guardia Civil. Las impresiones son pesimistas, según el corresponsal de El defensor. El número de huelguistas se aproxima a 1.000

La Exposición de las IX Jornadas de Historia Local (07)

07 El rubio Tamajón y otros bandidos


Los caminos de una gran parte de España, hasta muy entrado el último tercio del XIX, estaban infectados de bandoleros. Cuando se produjeron las muertes de Genaro en 1906, la Guardia Civil estaba tras la persecución de El Jaco. En 1914 Doña Mencía salta de nuevo a las páginas de los diarios nacionales a raíz de las andanzas de otro bandolero: el rubio Tamajón, que se había fugado de la cárcel de Cabra tras haber asesinado en diciembre de 1913 a un guardia jurado de la Comunidad de Labradores.

Las noticias fueron confusas a tenor del telegrama enviado al ministro de la Gobernación, Sánchez-Guerra, por la guardia civil de Cabra. Todo ocurrió en la tarde del 27 de febrero de 1914, cuando el candidato maurista Cavanna regresaba a Cabra y a unos dos kilómetros de la villa vecina se encontró con el bandolero el Rubio Tamajón en compañía del hacendado de Doña Mencía, Juan Moreno Güeto, que fue gran amigo de Juan Valera. Al parecer, el Rubio Tamajón iba a entregarse a Moreno Güeto y al ver llegar el coche de Cavanna se arrepintió. Hubo refriega, Moreno Güeto regresó a Cabra en el coche de Cavanna y éste lo hizo a Doña Mencía en el de aquel. ¿Fue una estrategia de sus enemigos políticos en plena campaña electoral?

jueves 26 de noviembre de 2009

La Exposición de las IX Jornadas de Historia Local (06)

06 Noticias sobre los asesinatos de 1911 y 1914


¡Vaya comienzo de siglo XX en Doña Mencía! A los cuatro asesinatos de Genaro hay que sumar los que se produjeron en 1911 y 1914 respectivamente, que, además, se produjeron en el mismo lugar: la taberna de Morales, en la calle Sacramento, esquina a la plazuela de La Cruz. Tanto El Imparcial como La Correspondencia Militar de Madrid ofrecieron la misma información sobre lo sucedido en Doña Mencía el día 6 de diciembre de 1911. Un sujeto apodado Pajalarga, ni siquiera se da su nombre y apellidos, asestó una puñalada en el corazón a Francisco Caballero Jurado. El Defensor de Córdoba, en su edición del 6 de diciembre ofrecía una información más completa. El presunto homicida se llamaba José Durán Blanco.

Todo ocurrió en la noche del 7 de mayo de 1914, a eso de las ocho de la noche cuando mayor era la animación la plazuela de la Cruz, La Plazuela, por una rifa que en su dicho sitio había, formóse un gran revuelo, producido por el ruido de varios disparos de arma de fuego. El presunto asesino se llamaba José Agustín Moreno Navas y la víctima Manuel Salamanca Vargas. Éste, atendido en primer lugar por el médico Francisco Campos Navas, tenía tres balazos producidos por una pistola sistema Royal, uno en el pecho, que le interesó el corazón, otro el vientre y el tercero en la pierna. El autor ya tenía antecedentes tras ser absuelto de una violación y casarse con la querellante. La opinión, en el pueblo, hállase indignadísima por el crimen.

La Exposición de las IX Jornadas de Historia Local (05)

05 El indulto de Genaro, junio de 1908


La ejecución estaba prevista para las 8,30 horas del martes 23 de junio de 1908 y Genaro estaba en capilla desde las dos de la tarde del día anterior. Antes se había despedido de unos paisanos suyos que también estaban encarcelados –en el actual Alcázar de los Reyes Cristianos- y el Obispo de Córdoba había ordenado que fuese los RR.PP capuchinos los que atendieran al reo en sus últimos momentos. Había pocas esperanzas de conseguir el indulto para el condenado y desde la capital cordobesa se había hecho todo lo posible para que el Rey accediese a ello.

A las 1,40 del 23 de junio de 1908 llega a Córdoba la noticia oficial del indulto transmitida por el Ministro de Gracia y Justicia al presidente de la Audiencia y poco después, éste, acompañado del “gobernador civil, del presidente de la Diputación, de los magistrados que componían la sala sentenciadora junto a varios periodistas se dirigieron a la cárcel para comunicar a Genaro la noticia feliz del indulto, quien al recibirla dijo: “Viva nuestro amado rey Alfonso XIII” y se abrazo emocionado a cuantos estaban presentes”.

La Exposición de las IX Jornadas de Historia Local (04)

05 Genaro es condenado a garrote vil en junio de 1907


El lunes 15 de julio de 1907 comenzó en la sección segunda de la Audiencia de Córdoba el juicio con jurado contra José Genaro Jiménez Cantero. El proceso despertó una gran expectación y la prensa -allí estaban tanto los reporteros de la ciudad, “El Diario de Córdoba” y “El defensor de Córdoba”, como los de “El Noticiero de Sevilla” y los de la capital de España, “El Imparcial”, “El Liberal” “El Heraldo” y el “ABC” - no iba a dejar pasar la ocasión de poder incrementar la cifra de lectores.

Fallamos que debemos condenar y condenamos a José Genaro Jiménez Cantero, como autor de cuatro delitos de asesinato y de uno de arma de fuego contra persona determinada, por cada uno de los cuatro primeros delitos a la pena de muerte, que se ejecutará en la forma que determina la ley… Córdoba a diez y ocho de julio de 1907”.

domingo 22 de noviembre de 2009

La Exposición de las IX Jornadas de Historia Local (03)

03 Historia de CUATRO ASESINATOS, verano de 1906


Alrededor de la una de la tarde de un caluroso domingo 15 de julio de 1906 José Genaro Jiménez Cantero se dirigió a la casa número 25 de la calle Nueva y, tras amenazar a algunos vecinos, subió las escaleras y de un disparo a bocajarro asesinó a Manuel Ruiz Cantero, de 70 años de edad, tío de Adela Muñoz, amante de Genaro, quien no podía admitir ser abandonado por la mujer que consideraba sólo suya.

El asesino se presentó de nuevo el jueves 19 de julio por la noche en la “casa de la muerte” para rematar su venganza. Dispararía por tres veces contra Francisca Ruiz, hija de Manuel, la víctima del domingo, causándole la muerte y al oído de los disparos acudiría su madre, Martina, que también fue abatida por el criminal. Más tarde quemaría viva a María de los Santos Montes- hemipléjica de 80 años de edad- que estaba acostada en un rincón junto a la cocina. Tras un tiroteo que duró hasta el amanecer, y gracias a la ayuda de la Guardia Civil de Cabra, sería reducido Genaro al que encontraron acostado en una habitación junto a la cocina.
Ningún hecho de la historia de nuestro pueblo –salvo el incendio de la Iglesia Dominicana en septiembre de 1932- tendría tanta repercusión en la prensa, tanto provincial como nacional.