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viernes, 13 de noviembre de 2020

 VAE VICTIS! Ay de los vencidos. Doña Mencía 1900-1950

  

14 Biografías de represaliados mencianos. Letra A

Alguacil Cantero, Eladio

Según el informe que el alcalde de Doña Mencía, José Sánchez, remite el 13 de febrero de 1957 al TRMC (Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo ) Eladio Alguacil Cantero en los días posteriores al 18 de julio de 1936 huyó a la zona roja de donde no ha vuelto y según noticias murió en el ejército rojo” (en el Portal de Archivos del Estado, PARES, no aparece como víctima). El comandante de la Guardia Civil de Córdoba, poco después, el 2 de marzo, precisará que era hijo de Tomás y de Encarnación, vecino de en la calle Tránsito 3, y que antes del G.M.N. pertenecía a partidos der izquierda sin desempeñar cargo alguno. Al iniciarse el mismo, no tomó parte en pro ni en contra y al ser liberado su pueblo natal por las fuerzas Nacionales marchó a zona roja, desde cuya fecha no se tienen noticias de él, dándole sus familiares como desaparecido”. Y en el tercer informe, emitido por la Dirección General de Seguridad, fechado el 13 de abril de 1957, se dice que que tenía 24 años y que estaba afiliado con anterioridad a la Juventud Comunista, al iniciarse éste y vestido con el uniforme de dichas juventudes, prestó servicio de armas, actuando en registros y detenciones, (lo que no se dice en ninguno de los otros dos informes); estaba afiliado al partido comunista y a la UGT. No se le conocen hechos delictivos”. Al resultar fallecido, dicho Tribunal elevó una propuesta de Sobreseimiento provisional, con fecha del 16 de mayo de 1957, lo que sería aprobado el 3 de febrero de 1958.

Inform que se remite desde la Dirección General de Seguridad, el 13 de abril de 1957, sobre Eladio Alguacil Cantero. Fuente: CDMHS. TRMC nº 54439.
 

Eladio Alguacil Cantero era natural de Doña Mencía, vivía en la calle Tránsito, 3, de estado soltero y de profesión del campo. Estaba adscrito al PC y a la UGT, alcanzó el grado de sargento 2º de la 92ª Brigada Mixta, se había integrado en las Milicias el 8 de octubre de 1936 y en la citada Brigada Mixta el 1 de mayo de 1937, como casi todos los soldados mencianos de los que se conserva su ficha de la 92ª Brigada Mixta en el CDMHS (Centro Documental de Memoria Histórica de Salamanca) y pertenecía a la Plana Mayor, 1ª Compañía.

La información que hemos recogido sobre Eladio Alguacil Cantero ha sido obtenida de las fuentes siguientes:

a. Ficha personal que puede ser descargada en PARES en este enlace. Centro Documental de Memoria Histórica de Salamanca. CDMHS. En ella figura la siguiente información:

Secretaría Exp. 77.414. Natural de Doña Mencia (Córdoba). 24 años. Campesino. De la UGT y PC. Cabo. Carp. 130-Serie R Leg 1289-fol 86. Leg. 2464-Expo 228. SM.

b. La ficha personal de adscripción a la 92ª Brigada Mixta. CDMHS.

c. Su nombramiento como sargento 2º de la 92ª Brigada Mixta. Diario Oficial del Ministerio de Defensa, año 1938, número 344, página 1458.

d. CDMHS. TRMC . Eladio Alguacil Cantero. Exp. N.º 54439.

 

Alguacil Jiménez, Francisco

Perteneció a la quinta de 1919 y vivía en la calle Granada, 54 y también formó parte de la expedición de los 99 represaliados mencianos que fueron llevados al BDST n.º 55 de San Roque donde permanecería desde mediados de enero a mediados de mayo de 1941. Fuente: AHMDM. CDMHS. Incorporados. 1701.

Alguacil Úbeda, Ildefonso

Perteneció a la quinta de 1936 siendo declarado como prófugo. . Fuente: AHMDM.

Alguacil Úbeda, Manuel

Perteneció a la quinta de 1938 siendo declarado prófugo. Fuente: AHMDM.

Alguacil Úbeda, Timoteo

Perteneció a la quinta de 1939 siendo declarado prófugo. Fuente: AHMDM.

Arrebola Gan, Juan

Perteneció a la quinta de 1938 siendo declarado prófugo.. Fuente: AHMDM.

jueves, 12 de noviembre de 2020

 VAE VICTIS! Ay de los vencidos. Doña Mencía 1900-1950

13 Biografías de represaliados mencianos. Letra A (I)

Alcaide Redondo, Alejandro y VI

El segundo proceso

La segunda causa es muy distinta a la sufrida contra él en 1939 y de nuevo el procesado es el maestro republicano natural de Almagro, don Alejandro Alcaide Redondo, quien tras ser absuelto del proceso que se incoó contra él en Doña Mencía al término de la guerra, una vez afincado de nuevo en su patria natal será acusado de pertenecer al Partido Comunista siendo condenado por ello en Ocaña el 24 de junio de 1949 a QUINCE AÑOS DE RECLUSIÓN y, aunque dicha pena se reducirá más tarde, la última el 23 de diciembre de 1952, don Alejandro Alcaide Redondo morirá poco después, el 5 de mayo de 1953.

Como anotamos en las entradas anteriores, Alejandro Alcaide Redondo saldría de la cárcel de Córdoba el 29 de octubre de 1941, tras estar detenido en el Manicomio de Alcalá de Henares al término de la guerra desde donde será conducido a la prisión de Cabra en el verano de 1940, y, posteriormente, el 31 de enero de 1941, a la prisión provincial de Córdoba hasta alcanzar libertad. Don Alejandro Alcaide Redondo sería depurado, por lo que no pudo ejercer su carrera de Maestro Nacional, y tras ser liberado se trasladará a su pueblo natal, en el que de nuevo sería procesado, siendo acusado, a fines de los años cuarenta, de pertenecer al Partido Comunista de Almagro. En el extenso sumario que se conserva en Archivo General e Histórico de Defensa AGHD, sito en Madrid, Alejandro Alcaide Redondo, de 42 años, es procesado junto a varias personas y en el interrogatorio que se lleva a cabo en Almagro el 18 de marzo de 1947 declarará, o por lo menos eso consta en el texto mecanografiado del mismo, que había ingresado en el Partido Comunista en 1937, durante la guerra, y que una vez terminada sería detenido permaneciendo en prisión unos dos años siendo absuelto en el juicio, como hemos anotado más arriba. A continuación consta que unos dos meses antes había ingresado en el Partido Comunista de Almagro, desempeñando el cargo de Secretario de Agitación y Propaganda, a propuesta de Candelario Pérez, que era el Secretario General del Comité y quien le entregaría “dos o tres veces propaganda clandestina del partido, consistente el periódicos titulados Mundo Obrero y Lucha”. Hay numerosas referencias en el texto al papel destacado en dicha organización por Candelario Pérez quien le convoca a una reunión, en la tarde del 17 de febrero de 1947, en la bodega de su casa a la que asistieron otras cinco personas que no conocía y que fueron presentados por Candelario como “guerrilleros de la sierra”. Asimismo, Alejandro Alcaide Redondo declara que éste era el que llevaba la voz cantante y que propuso llevar a cabo varias acciones como el rapto de una de la hijas del alcalde y otros atracos, señalando que él era “completamente opuesto a todo lo que significara actos violentos, rogando se le permitiera marcharse por invocar sus muchas ocupaciones, aunque la verdad es que no quería permanecer un momento más allí”.

En los informes que se adjuntan al procesos, tanto en el firmado por el comisario jefe de la policía de Ciudad Real como el del alcalde de Almagro, fechados a mediados de agosto de 1947, y al referirse a su actuación en Doña Mencía, se dice que en Doña Mencía “se erigió en el Jefe del Pueblo, desarmó a la fuerza pública, armó al populacho y organizó la defensa del mismo luego de haber detenido a todas las personas de orden” y que al llegar a Almagro “desde el partido comunista exacerbó aún más si cabe las ansias de crimen que animaban aquellos salvajes”. En el texto que presenta la defensa en Madrid el 7 de julio de 1948 respecto a Alejandro Alcaide Redondo “no tuvo jamás contacto con ninguna organización clandestina del P.C. siendo incierto que haya tenido reunión alguna con elementos del partido”, mientras el fiscal había pedido para él Treinta Años de Reclusión, con fecha del 10 de abril de ese año.

Alejandro Alcaide Redondo, sentado en el centro, acompañado de sus compañeros reclusos de la Prisión de Burgos. Fuente: Peñuelas. Núm. 58. abril-julio, 2012. Álbum familiar.

El consejo de guerra se celebrará en Ocaña el 24 de junio de 1949 y Alejandro Alcaide Redondo contestará a las preguntas de su defensor que conocía a los otros procesados por ser del pueblo, que no había hablado con ellos de política y que las acusaciones que hizo fue porque le obligó la Policía. A preguntas del vocal ponente responderá que niega todo lo declarado y cuanto se le pregunte. En el acta del proceso y el Resultando de la sentencia se recogen todas las acusaciones del fiscal y por ello, siendo responsable del delito de REBELIÓN sería condenado a la pena de QUINCE AÑOS DE RECLUSIÓN. Dicha causa sería aprobada posteriormente por el auditor de guerra . Con fecha del 27 de diciembre de 1949, Alejandro Alcaide Redondo dirige, desde la Prisión Central de Burgos, una carta manuscrita con una caligrafía exquisita al Capitán General de la 1ª Región Militar una carta en la que solicita se le conceda “la Gracia de Indulto de la cuarta parte de la pena que extingue”, en aplicación del decreto de 9 de diciembre de 1949 (BOE n.º 354 del 20 de diciembre) “no encontrándose afectado por ninguna de las excepciones” que figuran en el articulado del Decreto, como así era. Dicha petición fue atendida reduciéndose la pena a Once años y tres meses. Dos años y medio más tarde, el 13 de mayo de 1952, desde la misma prisión, remite una nueva solicitud manuscrita, idéntica a la anterior, a la máxima autoridad militar de la Región, a la que se adjuntará un certificado del director de la Prisión, fechado el 24 de mayo, en el que se expone que “durante el tiempo de su permanencia en Prisión no consta haya sido objeto de corrección alguna” calificando su conducta como BUENA”. 

Carta manuscrita de Alejandro Alcaide Redondo, fechada el 13 de mayo de 1952, en la cárcel de Burgos y en la que solicita se le aplique los benedificios del Indulto. Fuente:AGHDM. Fondo: Madrid. Sum. 14049. Leg. 7214.     
 

Con fecha del 23 de diciembre de 1952 es aprobada por el auditor de guerra la petición de Alejandro Alcaide Redondo reduciéndose la cuarta parte de la pena impuesta en el juicio. ¿Cuándo salió de cárcel don Alejandro? No lo sabemos en estos momentos pero sí nos consta que falleció el 5 de mayo de 1953 en el Hospital Real de San Carlos, ahora Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, según contó su hija Julia y recogido en el número 58, abril-julio de 2012, de la revista Peñuelas. “Ahí estaba yo con 7 años y de pronto a un señor que me parecía un anciano abrazándonos”. Don Alejandro no imaginaría que aquel edificio albergaría más tarde la fotografía de Alfonso de la Puerta del Sol el 14 de abril de 1931 abarrotada de gente celebrando el advenimiento de la República y la obra de arte que mejor refleja lo que fue la tragedia española de la guerra civil: el Guernica de Picasso. Alejandro Alcaide Redondo está enterrado en el cementerio de san Lorenzo de Santa Isabel de Madrid”, anotaba Julia Alcaide y añadía que una hermana de su padre “también sufrió la humillación rapándole el pelo y dándole el paseillo por toda la plaza de Almagro”, añadiendo que el padre de don Alejandro que era “un honorable maestro de escuela muy estimado y querido en Almagro, se quitó la vida porque no pudo soportar lo ocurrido con su familia”. En el número de dicha revista se adjuntaba una fotografía de don Alejandro rodeado con sus compañeros de la Prisión Central de Burgos en el año 1951.

La biografía de don Alejandro y su triste final refleja mejor que nadie cómo las esperanzas de transformación social de muchos republicanos y de otras gentes de izquierdas, socialistas, comunistas y anarquistas quedaron segadas de raíz por aquel golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y por la dictadura que salió de aquella guerra y que duraría tantos años. Tantos que don Alejandro, como muchos otros mencianos y del resto de España no pudieron llegar a ver su final. De alguna manera la trayectoria vital de don Alejandro Alcaide Redondo es una buena muestra de los estragos personales que causó la guerra y la dictadura franquista que sobrevino tras el final de la misma y la ruptura vital e histórica que supuso para los derrotados españoles la fecha del 18 de julio de 1936.


 VAE VICTIS! Ay de los vencidos. Doña Mencía 1900-1950

12 Biografías de represaliados mencianos. Letra A (I)

 

Alcaide Redondo, Alejandro V

El proceso judicial contra el maestro Alejandro Alcaide Redondo se inicia en Almagro el 30 de mayo de 1939 y el 5 de julio dirige una carta manuscrita al Juez Militar, por haber ostentando el cargo provisionalmente de Delegado Político en el Ejército Rojo, suplicando le conceda la libertad provisional con la obligación de presentarse diariamente a la autoridad, “ya que el solicitante no piensa en ningún momento eludir la acción de la justicia” y aporta “los siguientes documentos probatorios: dos cartas, un informe, un programa de fiestas (de Jesús Nazareno de 1935) , varios recibos, una declaración y un certificado”. La declaración corresponde a un vecino de Almagro, Emilio Ortega Fanega y firmada el 19 de junio de 1939, en la que afirma que el 30 de junio de 1936 y con objeto de conmemorar el descubrimiento de la ciudad de Chile y en presencia del embajador de este país dio lectura a un trabajo literario sobre Diego de Almagro, cuyo autor era el maestro nacional de Doña Mencía, Alejandro Alcaide Redondo y termina afirmando que “dicho trabajo por su carácter patriótico y religioso, fue muy elogiado por las personas religiosas, hasta el punto de que se hicieron tres copias para su difusión”.

Con fecha del 14 de octubre de 1939 el juez de prisioneros número 6 de Madrid firma una providencia en la que pide se recaben informes sobre la conducta político-social del encartado Alejandro Alcaide Redondo a las Jefaturas Locales de FET y JONS, alcaldías y comandancias de la Guardia Civil de Campo de Criptana y Almagro (Ciudad Real) y de Doña Mencía (Córdoba). Toda esa información consta en el proceso y con fecha del 9 de abril de 1940, el auditor de guerra de Madrid se inhibe en favor del de Córdoba y por este motivo se envía oficio a la Dirección General de Prisiones ordenando el traslado a Cabra del prisionero Alejandro Alcaide Redondo que se encontraba en junio de 1940 detenido la Prisión Habilitada del Manicomio de Alcalá de Henares. Se conserva tanto el telegrama enviado a Cabra desde Alcalá de Henares comunicando el traslado como la carta en la que el Juez Militar de Cabra informa de que el 1o julio de 1940 y conducido por la Guardia Civil ingresó el detenido en la prisión de esta ciudad procedente de los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares (Madrid). En el reciente libro de Carlos Hernández de Miguel sobre “Los Campos de Concentración de Franco” (2019) se anota que dicho centro fue un “Campo estable, ubicado en el manicomio. Llegó a reunir a más de 3700 prisioneros”. En uno de los documentos que se guarda en el Archivo Municipal de Alcalá de Henares con la cabecera, “Relación de los individuos que se encuentran en el campo de de concentración Manicomio hoy Prisión Habilitada, (Ref. M1159/19) aparece el nombre de Alejandro Alcaide Redondo con el número 29 de un total de 2113, con fecha del 1 de enero de 1940.

El director de la Prisión Provincial de Córdoba comunica al Juzgado Militar el ingreso en prisión de Alejandro Alcaide Redondo, con fecha del 31 de enero de 1941. Fuente: TMTSS. SS. Nº 1919/39. Leg. 529. Nº 18143.Fol. 96

El auto de procesamiento contra Alejandro Alcaide Redondo comienza en Cabra el 21 de agosto de 1940 y una vez recogidos los testimonios se remite al auditor de guerra de Córdoba en los inicios del mes siguiente, acordándose con fecha del 9 de octubre que el procesado continúe en prisión preventiva. La fase previa del juicio se inicia en Córdoba en enero del año siguiente y con fecha del 21 de enero se ordena el traslado hacia la capital cordobesa desde la cárcel de Cabra. Consta la firma de entrada en la cárcel provincial de Córdoba con fecha del 31 de enero de 1941 solicitando el director de la misma el número del proceso sumarísimo y “delito a que se halla sometido”.  

La sesión del consejo de guerra en la que Alejandro Alcaide Redondo sería condenado por el delito de rebelión comienza el 13 de agosto de 1941 a las nueve y media en el Palacio de Justicia y resultando que el procesado fue “influyente entre las masas obreras al iniciarse el Movimiento aprovechó esta influencia sobre el Comité para evitar desmanes y favorecer a numerosas personas de orden” y considerando que los “anteriores hechos probados no son constitutivos de delito” el tribunal falla la ABSOLUCIÓN del detenido, que fue puesto en libertad, remitiendo testimonio al Tribunal competente de Responsabilidades Políticas. Dicha sentencia será aprobada por el auditor de la 2ª Región Militar el 15 de septiembre de 1941 y un mes después por el capitán general de dicha región. El maestro nacional don Alejandro Alcaide Redondo sería puesto en libertad de la prisión provincial de Córdoba el 29 de octubre de 1941. ¿Qué sabemos de su peripecia vital tras esta sentencia? Don Alejandro no pudo volver a la docencia, que era lo que realmente le apasionaba, ya que con fecha del 19 de diciembre de 1939, El Magisterio Español (página 491) publicaba la orden de depuración siendo separado “definitivamente del servicio y causando baja en el Escalafón correspondiente”. La orden está firmada por Ibáñez Martín, ministro de Educación. Pero no muchos años después Alejandro Alcaide Redondo será procesado ya en su pueblo natal, pero de ello hablaremos con más detalle más abajo al referirnos a los procesos de posguerra.

 VAE VICTIS! Ay de los vencidos. Doña Mencía 1900-1950

11 Biografías de represaliados mencianos. Letra A (I)

Alcaide Redondo, Alejandro IV

En su declaración inicial, nada más llegar a Doña Mencía al término de la guerra, el alcalde Manuel Moreno Rosa señaló que tras su regreso al pueblo en la noche del 21 de julio “comenzó la actuación en contra del Movimiento haciéndose cargo de la subversión y estableciendo en el Casino de Labradores el Comité de Defensa de la República organizando las Milicias Rojas, nombrando Jefe de la mismas a don Alejandro Alcaide Redondo e instructor a Fernando Contreras”. Desde el balcón de dicho Casino Manuel Moreno Rosa dirigiría la palabra “a las masas revolucionarias congregadas en la plaza aconsejándoles obediencia y disciplina a los Jefes nombrados en bien de la República y haciéndoles presente que no estuviera en el ánimo de ninguno el molestar lo más mínimo a las personas detenidas ni a sus familiares, que las órdenes de detención de personas de orden, registro de domicilios, incautación de armas y demás hechos cometidos fueron dadas en conjunto, previa deliberación que tuvieron en el Círculo de Labradores citado”. Llama la atención que don Alejandro Alcaide Redondo se dirija a la población desde el balcón del Ayuntamiento y Manuel Moreno Rosa lo haga desde el Casino.

Dos días más tarde, el 22 de julio, de nuevo se reúnen los miembros de la Comisión Gestora Municipal antes citada con objeto de tomar acuerdos “dadas las circunstancias graves en que se encuentra la Patria” en relación con el abastecimiento de subsistencias de esta población, decidiendo que es necesario “averiguar las existencias de harina y consumo diario de pan” y ordenando que “se coloquen dos personas autorizadas por la Alcaldía y tomen nota en las puertas de los establecimientos y panaderías de lo cada comprador adquiera y personas que componen las familias”. Con el fin de evitar que se especule con los productos de primera necesidad se prohíbe que “las subsistencias se expendan a un precio superior al que tenían el día 17 del presente mes” y, además, debido a que “ las existencias de harina no serán suficientes para las necesidades de esta población durante varios días, se acuerda la incautación del trigo existente en los molinos de D. Miguel Jiménez Vargas y Joaquín Malagón entregándola a los panaderos para la fabricación diaria de pan”. También se acuerda que los vecinos de aquellas casas que han tenido enfermos y puedan tener alguna cantidad de medicamentos y ampollas hagan entrega de los mismos para cubrir la falta de ellos. Finalmente se nombra una Comisión de Abastecimiento, que actuará con el visto bueno del alcalde y presidida por el primero de los tres: Dionisio Urbano Moreno, Bernardo Jiménez Montes y Alejandro Alcaide Redondo.

Un día después, el 24 de julio, se reúne de nuevo el Comité (en este caso aparece como Comisión) de Defensa de la República bajo la presidencia del alcalde Esteban Cejudo Montes, con objeto de que la Comisión de Subsistencias dé cuenta de su actuación. Se concedió la palabra al maestro y miembro del Comité, Alejandro Alcaide Redondo, quien “manifestó que se están facilitando diariamente cincuenta kilos de carne para los individuos dedicados al servicio de la población cuya carne se facilita por el tablajero Antonio Martínez Salamanca, sin percibir por ahora su importe y como este señor carece de recursos para seguir administrándola en los días sucesivos se propone por indicación de este tablajero que esta comisión acordara que Antonio Romero Romero, vecino de Zuheros entregara las reses necesarias a cuenta de este Ayuntamiento, “prestándose él a los trabajos necesarios de sacrificio y expedición”. No sabemos si fue necesario acudir al pueblo cercano ya que, y según la declaración que hacen Lorenzo Jiménez Pavón y Juan Lastres Ordóñez, los dos de 37 años y de la misma quinta de 1923, ante el comandante de la Guardia Civil, el primero el 15 de abril y el segundo el 1 de mayo de 1939, junto a Antonio Cañete Moreno y otros más se trajeron de La Nava “doscientas cabezas de ganado vacuno para el consumo de la población”, aunque no recordaba -declararía Juan Lastres Ordóñez más preciso que Lorenzo Jiménez Pavón- cuántas se sacrificaron. Aunque no fue la única requisa que llevaron a cabo esos días ya que también recogerían un jamón de la casa de Juan T. Guisado Jiménez y otro en la de Antonio Jiménez Vargas, “los cuales” -declaró- “nos los comimos alegremente en compañía de otros compañeros”. Y añadiría, el segundo de los citados que, junto a los compañeros citados, estuvieron varios días recogiendo trigo para el abastecimiento de la población, aunque esto lo hicieron, precisa, “por orden del Alcalde”.

Entre las defensas que se hicieron en pro de don Alejandro Alcaide Redondo figura la del hacendado Francisco Campos, fechada el 15 de marzo de 1941, que ya citamos más arriba refiriéndose a que gracias a él se contuvieron las “turbas revolucionarias”, pero en la misma añadió que “cuando había conseguido de los dirigentes marxistas que los presos fuésemos puestos en libertad se presentaron unos elementos rojos forasteros que enterados de lo que pretendía el sr Alejandro Alcaide Redondo llamaron a varios de los mozalbetes de las juventudes comunistas y en unión de ellos recriminaron al dicho señor e incluso llegaron a amenazarle. No obstante y con la exposición consiguiente que suponía contradecir cualquier decisión de aquellas juventudes marxistas pudo lograr que fuésemos trasladados a otro sitio más amplio e higiénico y que nuestras familias fuesen a visitarnos cuando quisiesen”. Se refiere al local de las escuelas municipales de la calle Juan Valera, las las mismas donde impartía clase don Alejandro Alcaide Redondo.

Declaración que Francisco Campos Roldán hizo en favor de Alejandro Alcaide Redondo el 15 de marzo de 1941. Fuente: TMTSS. SS. Nº 1919/39. Leg. 529. Nº 18143. Folio. 42.

En la declaración que hizo el médico José Sánchez en favor del maestro don Alejandro reconoció la defensa que hizo de modo incondicional de las personas de derechas y alud a dos momentos vividos por él que fueron críticos, sobre todo el segundo. En la primera ocasión, que solo sería una confusión producto del momento, cuando iba a visitar a un enfermo acompañado de dos municipales y “al verlo el procesado creyendo que iba detenido hizo saber a los referidos municipales que al declarante no podía molestarse”. Otro día “como hubiera una alarma en el pueblo pretendieron rociar con gasolina la cárcel donde se encontraban detenidos los elementos de derechas y les apuntaron con pistolas, ocasionándose con esta actitud de las masas una ocasión de verdadero peligro, el declarante pidió auxilio al procesado que se lo encontró en la calle y sin pérdida de tiempo se encaminó a donde estaba la cárcel y dirigiéndose primero a las personas que estuvieran tranquilos que no les ocurriría nada y después a las masas que pretendían el hecho criminal y les dijo que aquello no podía hacerse que los presos son sagrados, evitando con esta actitud que las turbas llevaran a cabo sus fatales propósitos”. En una ampliación de la declaración comenta que debido al elevado calor que sufrían los detenidos y después de varias gestiones apoyadas por don Alejandro se acordó trasladarlos, pero cuando se iba a efectuar el traslado varios milicianos protestaron diciendo que “si los presos se trasladaban ellos se marchaban a las trincheras y entonces el procesado dirigiéndose al declarante le dijo: Ve Vd. como no puedo ya hacer todo lo que quisiera”. Pero al final los presos serían trasladados desde el depósito municipal del Ayuntamiento a la cárcel que se habilitó en las escuelas municipales.

Sabemos que a finales de julio y primeros de agosto marcharon también de Doña Mencía el líder comunista Manuel Moreno Rosa y su hermano Eugenio; Justo Salamanca Urbano; Santiago Gómez Tapia e Ignacio Morales Jurado. Y también en esas fechas huyeron de Doña Mencía el maestro don Alejandro Alcaide Redondo acompañado de Pedro Córdoba Moreno que marcharán a Almagro.

Alejandro Alcaide Redondo declarará en Cabra el 15 de julio de 1940 que se fue del pueblo antes de que entraran las “fuerzas nacionales” y que se marchó “hacia Almagro donde se encontraba su familia así como su padre que había desempeñado durante años el cargo de Presidente de Unión Patriótica”. Allí se hizo cargo de una escuela durante siete meses y más tarde de otra en Campo de Criptana hasta el 10 de junio de 1937, “que fue movilizado ingresando en el 1º Batallón de Instrucción de la 63 División que estaba en Extremadura y durante unos cuatro meses estuvo en la Compañía de Depósito, en cuya unidad desempeñó el cargo de Delegado Político accidentalmente durante tres meses y más tarde fue destinado de soldado el Batallón 455 de la 114ª Brigada Mixta”. En el informe de la Guardia Civil de Campo de Criptana se dice “que marchó voluntariamente al Cuerpo de Carabineros, antes de terminar la guerra, cuyo fin le sorprendería en Villanueva de Córdoba”. Pedro Córdoba Moreno acompañó a don Alejandro Alcaide Redondo a Almagro y después pasó a Campo de Criptana, Jaén y Ciudad Real. En Almagro estuvo diez meses trabajando en obras municipales y después en Campo de Criptana el mismo tiempo.

En la batalla de Guadalajara, marzo de 1937, Franco, “decidido a cumplir el objetivo de embolsar Madrid”, recurre a las tropas fascistas italianas aliadas, al mando de Roatta, quienes sufrirían una espectacular derrota a manos del reconstituido Ejército Popular de la República, comandado por Miaja y Rojo, y en la que fue clave la participación de las Brigadas Internacionales XI y XII. Fue la primera victoria republicana de gran resonancia. Allí luchó Antonio Montes Navas, nos decía en el salón de su casa, y desde Úbeda, junto a Manuel Perrete, se fue a Ciudad Real, formando parte de un escuadrón de enlaces, donde coincidió con el maestro republicano don Alejandro Alcaide Redondo con el que se hizo una foto -“nos retratamos juntos don Alejandro, Pedro Córdoba y José Durazno”, me dijo en una de las muchas conversaciones que tuve en su casa- y fue partícipe de la victoria de Guadalajara junto a otros paisanos.