martes, 13 de abril de 2010

A Eugenio Moreno Rosa, muerto en 1947 y a los últimos mencianos encarcelados en las cárceles franquistas


Eugenio Moreno Rosa pertenecía a la quinta del 1935 y regresó a Doña Mencía al finalizar el conflicto. También pasó por el Batallón de San Roque, según nos contó Rafael Muñoz Moreno. Pasó por las cárceles de Montilla –de donde sería trasladado al batallón de trabajadores de Rota (sic) el 25 de mayo de 1940, según consta en el listado publicado por Arcángel BEDMAR en su libro “Los puños y las pistolas. La represión en Montilla (1936-1944)”, pág.181, Montilla 2002- y Córdoba. A tenor del testimonio de algunos vecinos de Doña Mencía formó parte de una partida del maquis (“Vida en la paz”) que intentaría secuestrar a un terrateniente de Doña Mencía. Tras ser torturado, fue muerto 1947 no sabemos si abatido por sus guardianes o cuando intentó escapar lanzándose desde el puente de Albendín. En uno de los documentos del AHMDM se cita su caso aunque sin nombrarlo expresamente. Su esposa, Sampedro López Navas, que todavía vive en Barcelona, quedó viuda con cuatro hijos menores, al fallecer su marido “hace una año aproximadamente cuando la fuerza pública procedió a su detención con motivo de posibles actuaciones contrarias a la seguridad del Estado”. Dicho documento está fechado en Doña Mencía a 20 de febrero de 1948.

En el mismo expediente figuran los nombres de los mencianos que todavía estaban en la cárcel en febrero de 1948, así como los componentes de su familia. Los tres primeros estaban en la cárcel de Córdoba mientras que el último sufría los horrores de la de Burgos. El primero de ellos es Vicente Luna Ruiz, de la quinta de 1923, cuyo nombre figura también en la relación de huidos del pueblo en septiembre de 1936 y que más tarde a su regreso fue encarcelado en Cabra. El segundo es Manuel Moreno Cubero, de la quinta de 1939 –aparece como sin clasificar en dicho listado-. Según los datos que aparecen en nuestro Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía, Manuel estuvo encarcelado al término de la guerra en Orihuela y más tarde sería trasladado al batallón de trabajadores de Algeciras número 8. Se conserva el documento de liberación de la cárcel de Córdoba con fecha de 3 de mayo de 1940, aunque, más tarde, en diciembre de 1940 se solicitan informes sobre su paradero. El último de los encarcelados en Córdoba es Vicente Priego Salamanca, hermano de Diego Priego Salamanca, concejal del PSOE en 1936 y de Ramón Priego Salamanca del que ya hemos hablado en este blog. En cuarto lugar figura Alberto Carrillo Moreno, del que no sabemos mucho más.

Como complemento a esta entrada os adjunto la presentación sobre Los Vencidos de la última jornada de Historia Local.

A Baltasar Garzón

martes, 30 de marzo de 2010

Las quintas de los soldados republicanos de Doña Mencía (1922-1935) y 07.


La mitad de la quinta de 1930 no está en Doña Mencía al término de la guerra civil. Domingo Buitrago Moreno está en el Batallón de Trabajadores, número 41; Juan Carrillo Moreno, detenido en Montilla y Juan Mª Jiménez León, en Cabra, mientras Manuel Jiménez Montañés, está en Francia.

La de 1931 es la quinta de Agustín Guardeño Muñoz del que en febrero de 1941 se ordena sea puesto en libertad el inculpado pidiendo certificado del tiempo que estuvo en el depósito municipal. También es la quinta de Fernando Moreno Rosa y de Manuel Pérez López, ambos, exiliados en Francia.

En la de 1932 aparecen Pedro Antonio Buitrago Luna, en aquellos momentos detenido en el Batallón de Trabajadores, Nº 209, Juan Contreras Gómez, del que con fecha 29 de junio de 1941 envía certificación desde el Batallón de Trabajadores Nº 21 de Teruel, de Francisco Gómez Jurado, detenido en Valencia, y de Manuel Ordóñez Jurado, exiliado en Francia.

La quinta de 1933 es la de Rafael Muñoz Moreno, nuestro querido amigo Rafael que tantas cosas nos ha contado del pasado de nuestro pueblo y que falleció a finales del año pasado. Él llegó a Doña Mencía, como nos cuenta más abajo, a principios de febrero de 1939 y más tarde, como muchos otros mencianos, sufrió los horrores del batallón de Trabajadores de San Roque. Esto es sólo un fragmento de las varias conversaciones que he mantenido con él quien, a pesar de su sordera y de los años, sigue dando ejemplo de vitalidad y de una generosidad a raudales. Su testimonio, del que este fragmento es sólo un avance, es un ejemplo de sufrimiento de aquella de generación de españoles que la guerra civil marcó para siempre

El final de la guerra nos cogió en Villastar, cerca de Villaespesa, en la Muela de Teruel. Había quien lloraba cuando se enteraron del fin de la guerra. Tuvimos que entregamos y nos llevaron presos una semana a la plaza de toros de Teruel. En la arena estábamos como los guarros tirados al suelo. Tanto la arena como el anillo estaban abarrotados de prisioneros a los que nos daban de comer algunos pedazos de pan y una lata de sardinas. Desde allí nos llevaron en camiones a Zaragoza, aunque nos descargaron en Calatayud. Allí pude escapar y coger un tren para Doña Mencía. Tras un viaje lleno de dificultades Rafael, junto a Conejo y el Rubio Majito llegan a la estación de Doña Mencía a principios de febrero de 1939. Al día siguiente fui al cuartel había cuatro o cinco falangistas en las cocheras de Sánchez y la gente nos recibió malísimamente-. Dimos un rodeo por la calle Recodos hasta llegar a José Antonio en la calle La Virgen –en los Poyatos- donde nos tomaron declaración. En aquel momento había de 20 a 25 detenidos. Desde allí se los llevaban a la cárcel, a Cabra, a Montilla o a Córdoba. A Antonio Muñoz y a Manuel Quince se los llevaron a Cabra.

Después vendría lo de San Roque. Yo estaba en los Ballesteros, me llamaron al cuartel y tras estar detenidos varios días, de tres en fondo nos llevaron a unos 89 mencianos hacia la estación. El 1 de enero de 1940 nos metieron en unos vagones de carga que pasaban a las 12 horas. El destino fue San Roque, en un cerro que hay entre la estación de San Roque y Algeciras –el cerro La Pólvora-, en un fuerte cuadrado que había allí de cuando los moros. Allí estuve ocho meses, aunque cuatro de ellos los pasé en la enfermería. Todas las noches se llevaban a alguien para ejecutarlo y había duros castigos para quien se saltaba las normas. Los trabajos forzados consistían en cargar barriles de alquitrán, sacos de cemento, descargar material de carreteras o del tren. Nos llevaban también al río Guadiaro a por arena o a descargar un barco cargado de cemento -todavía me acuerdo de su nombre, el villa Tordesillas-. Y así desde por la mañana hasta la noche.

En el batallón coincidí con el otro grupo de aquí los textos hablan de 99 mencianos en total-. Eugenio Moreno Rosa nos decía que allí había que estar calladitos. Pocos escaparon de ir a San Roque, los únicos que dejaron fueron José Mª Córdoba y Frasquito el carpintero, (se refiere a Francisco Aceituno Gómez) el mayor, hermano de Vicente el carpintero, casado con la Morronga. ¿Qué habéis hecho en vuestro pueblo para traer tanta gente aquí? Nos preguntaban en San Roque.


De total de compañeros de quinta de Rafael, 19, cuatro de ellos, Juan Pedro Cubero Cantero, Ciriaco Jurado Luna, Julián López Navas y Juan Montañéz Bujalance se encontraban en aquellos momentos en el exilio en Francia, y tres estaban encarcelados, dos en Cabra, Rafael Gan Villatoro será puesto en libertad en febrero de 1941- y Julián Gómez Caballero, y el tercero en Alicante, Romualdo Jiménez Bujalance.

La de 1934 es la de Fausto Ruiz Cubero, el padre de José María Ruiz Vargas, que fue compañero de Rafael Muñoz en San Roque y que pasó parte de la guerra en Madrid junto Francisco Flores y que colaboraron en la salvación de algún menciano de derechas. También es la quinta de Juan Córdoba Moreno, el padre de Pedro Córdoba que figura como detenido en Córdoba y que más tarde se exiliaría a Francia de donde no regresó jamás. Su hijo, emigrante en Francia, pudo acudir al entierro. También es la quinta de Víctor Campos Jiménez, que figura también en el exilio en Francia, compañero de Rafael Muñoz y de Andrés Priego Ojeda. Según algunas fuentes regresó a Doña Mencía, estableciéndose en Granada más tarde. Hay dos exiliados más, Polonio Gómez Moreno y Agustín Montes Flores. Sólo dos figuran como detenidos, uno en Cabra, el sargento Púa, amigo de Rafael y barbero en San Roque, Salvador Bujalance Gómez, y Juan Córdoba Moreno, ya citado. A esta quinta pertenece también Pelagio Montañéz Bujalance, el padre de Pelagio, y un hermano de Fermín Gómez Sevillano, José María (Ramón) Gómez Sevillano.

La quinta de 1935 es populosa, 19 soldados, y no figura nadie como exiliado en Francia, pero el número de detenidos en distintas cárceles del país es elevado: Ramón y Vicente Bujalance Barba, junto a Eugenio Moreno Rosa del que ya hablamos arriba- y Rafael Polo Polo estaban detenidos en Cabra, Benjamín Jiménez Bujalance está detenido en Granada, Manuel Gan Aceituno en Málaga y Manuel Gómez Moreno en Granada, del que en enero de 1941 se comunica que se halla a disposición del juzgado número 6. Juan José Luna Muñoz figura como detenido en el 2º Batallón de Trabajadores en Jaén.
NOTA: La carpeta de la que hemos extraído esta información contiene las quintas rojas de 1922 a 1935 (inclusive) más la de 1942, de la que hablaremos más abajo.

lunes, 29 de marzo de 2010

NOTICIAS SOBRE LOS TEMPORALES TAN EXCESIVOS DE AGUA

Los temporales tan excesivos de agua que están haciendo de no poder trabajar..."
(1 de febrero de 1655), Acta Capitular del Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía.

"Los temporales de nieve y lluvias contínuas que se estan experimentando..."
(31 de diciembre de 1757), Acta Capitular del Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía.

"Las calzadas y caminos de las entradas de este pueblo y el Puente sin poderse caminar por ellos y arruinados con motivo de las dilatadas lluvias y temporales ocurridos..."
(26 de abril de 1800), Acta Capitular del Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía.

Mal invierno hemos pasado por las lluvias tan abundantes que hemos soportado. ¿Tenemos noticias de lluvias copiosas en el pasado? Tenemos información de momentos de lluvias numerosas, aunque es difícil, por razones obvias, averiguar en qué momento de los siglos pasados se pudieron producir momentos de pluviometría tan alta. En las actas capitulares del Archivo Histórico Municipal de Doña Mencía se guarda información valiosa sobre las cosechas en el pasado y sobre las referencias a malos temporales.

Así, en el acta del 1 de febrero de 1655 se habla de los "temporales tan excesivos de agua que están haciendo de no poder trabajar...". Dos años después en las actas del 26 de febrero de 1657 se alude a otra pequeña catástrofe al no poderse pagar los débitos atrasados del Pósito al estar los campos "...tan destruidos por la gran tempestad que por nuestros pecados Dios Nro. Sr. nos fue serbido de enviarnos de piedra en el mes de mayo donde quedaron todos los frutos destruidos y asolados..."

Y a mediados de marzo de ese mismo año (1657) se hace público un decreto para adereçar las entradas de esta villa y empedrar las calles por haber mucha necesidad de ello. Así, se decide "adereçar la calzada que va desta villa a la fuente y pilar de donde todos los vecinos se sirben para el abasto del agua y labadero -siempre se habla de la fuente de La Ataxea, situada la norte de la villa- por estar desempedrada y mal tratada y también un barranco que está en medio de la fontanilla del camino de la fuente entrada desta villa= ¿la fuente de la cruz del Muelle? y otro barranco de la entrada de Cabra= y otro barranco de la entrada de esta villa del camino de Granada= las cuales entradas están tan rotas y tan perdido el camino que no se puede pasar y puede subceder una gran desgracia en persona o cabalgadura..."

Eran otros tiempos y los efectos de los temporales nefastos acarreaban malas cosechas y hambrunas. Ahora, afortunadamante, las cosas han cambiado pero la naturaleza, al final, siempre cobra factura. Y las noticias sobre el mal tiempo continúan: en el acta del 1 de noviembre de 1657 se hablan de los efectos producidos en la cosecha de uva por la "niebla y tempestad que Dios mi señor fue servido de enviar a esta villa el año pasado...".

El acta del 18 de febrero de 1663 también se refiere al "tiempo tan grande de aguas" y a los efectos que han provocado en el Pósito y en febrero de 1669 se comenta que "la calzada que va a la carnicería (en la calle Arriba) en tiempo de aguas no se puede pasar a dha carnicería por aver aguas manantiales en el tránsito...".

En ocasiones, las consecuencias eran verdaderamente desastrosas. Casi un siglo después de la última referencia citada, a finales de diciembre de 1757, de nuevo una crisis grave azota Doña Mencía. Así se expresa textualmente en el acta capitular del 31 de diciembre de 1757: "Los temporales de nieve y lluvias contínuas que se estan experimentando son motivo que los muchos pobres jornaleros... están pereciendo por la falta de trabajo y con bastante aflicción han accedido en quadrillas pidiendo se les socorra prestándoles algún trigo del Pósito dando a cada uno fanega y media de trigo (del Pósito) a pagarlas con crecer de un celemína por fanega el día de Santiago...". Así funcionaba el Pósito, que ahora estamos descubriendo gracias al magnífico trabajo del arqueólogo director de las obras, Ángel Rodríguez Aguilera. Pero de ello hablaremos en una pŕoxima entrada.

Y como cierre, otra noticia de las dilatadas lluvias. Así, en el acta del 26 de abril de 1800 se habla del mal estado de "Las calzadas y caminos de las entradas de este pueblo y el Puente sin poderse caminar por ellos y arruinados con motivo de las dilatadas lluvias y temporales ocurridos..."

miércoles, 24 de marzo de 2010

LAS NIÑAS DE DOÑA MENCIA



Fuente: BNE Hemeroteca. Gracia y Justicia. 15/09/1931. pág. 15

Si quiere leer un ejemplo de manipulación periodística lea el artículo que con título LAS NIÑAS DE DOÑA MENCIA apareció en GRACIA Y JUSTICIA en septiembre de 1931. ¿Qué ocurrió en nuestro pueblo en ese otoño republicano? Estos fueron sumariamente los hechos: una manifestación promovida, en su mayor parte, por los obreros de significación comunista de Doña Mencía quería protestar contra la política obrera de la II República. No es seguro que la misma estuviese encabezada por el alcalde, Manuel Moreno Rosa ni que su objetivo fuese tomar el cuartel de la Guardia Civil, pero esa es la versión que apareció en la mayor parte de los medios de comunicación. A la altura de la “Cañá las Perchas”, junto al Ayuntamiento, se produjo en enfrentamiento entre los obreros y la guardia civil resultando herido uno de los números del cuerpo -cuya foto publicaría ABC-. Al parecer, desde un balcón de la plaza salieron algunos disparos hiriendo a una mujer. Como resultado del enfrentamiento serían detenidos más de 50 obreros -trasladados a la cárcel de Córdoba- y Canales, uno de los manifestantes, sería acusado de haber provocado la herida del sargento de la Guardia Civil. La decisión del Gobierno Civil fue establecer una Comisión Gestora destituyendo el ayuntamiento democrático que gobernaba Doña Mencía desde principios de junio de ese año.

La prensa más conservadora llegó a afirmar que en Doña Mencía había un núcleo numeroso de mujeres comunistas que -para más inri- hacían predicaciones de amor libre dominando, por supuesto, a sus maridos. ¿Que había de cierto en ello? ¿Se cree alguien que en la Doña Mencía de 1931 se había proclamado el amor libre? ¿Hubo mujeres en la dichosa manifestación? Según varios testimonios sí hubo presencia femenina en la misma y, al parecer, la bandera comunista fue portada por Eulalia, la novia del Manuel Roldán, el gran líder obrero comunista de Doña Mencía. ¿Había un centro obrero femenino en nuestro pueblo semejante al constituido por los hombres? Sí lo hubo. No sabemos mucho de su actividad política y según varios testimonios no fue muy intensa. Sólo conservamos los estatutos del mismo, que son una mera copia del centro obrero de oficios varios masculino.

Y ahora lea el artículo que adjuntamos.
El pobre enviado especial quedan sorprendido al ver a las mujeres con el pelo suelto increpando a las que permanecen en los balcones, y cómo lo acarician y lo besuquean disputándoselo entre todas las que corren hacia el forastero. Una de ellas hasta lleva el pelo rojo ¡lo que faltaba! ¡Hasta el pelo era rojo! El forastero si que era un hombre y no los melindres del pueblo. Y siga leyendo, y conozca cómo se las gastaban las seis niñas de Doña Mencía, las comunistas organizadoras del amor libre y cómo se prestan a formar parte de la brigada de mujeres de empuje. No quieren sueldo, sólo se conforman con hacer sus esclavas (sic) a los hombres que apresen.

La máxima barbarie, el mayor estado de salvajismo se daría en aquellos pueblos en las que las mujeres iban con el pelo suelto, a veces rojo, y en las que ellas, comandadas por las seis niñas de Doña Mencía habían establecido el amor libre dominando a sus maridos. Sólo faltaba que, además, fumaran. Todo ello se produjo en un rincón de la subbética cordobesa -en aquella época quién sabía lo que era la subbética- en septiembre de 1931. Ese lugar era Doña Mencía. Sólo faltaba decir que en aquel humilde pueblo se había constituido democráticamente un ayuntamiento de signo obrero, comunista por más señas, y los de ese pueblo, con estos datos, tenían que ser unos salvajes. ¡Y como serían las mujeres!
Que cada cual saque sus propias conclusiones.

domingo, 21 de marzo de 2010

Doña Mencía ¿El lugar de don Juan Valera?


Os adjunto la breve presentación que el pasado 17 de marzo de 2010 expuse en la Casa de la Cultura de Doña Mencía sobre la historia de nuestro pueblo y su relación con don Juan Valera. En próximas entradas os contaré algunos detalles de la misma. Sólo pretendía dar a conocer algunas peculiaridades de nuestro pueblo en un corto espacio de tiempo.

domingo, 21 de febrero de 2010

Las quintas de los soldados republicanos de Doña Mencía, 1929 (06)


La quinta de 1929. AHMDM


La quinta de 1929 es la de Francisco (Antonio) Montes Navas, la de Fermín Gómez Sevillano –exiliado en Francia-, la de Marcelo Navas Caballero –muerto en Gusen en diciembre de 1941, la de Gregorio Porras Moreno, la de Ramón Priego Salamanca, la de Domingo Poyato Jiménez, el padre de Jose Poyato, mi amigo, la de Antonio Córdoba Moreno, -también exiliado en Francia- tío de Pedro Córdoba, la de Francisco Flores Montes, el padre de Francisco Flores, la de Manuel Barba Montañéz, Santiago Güeto Urbano –detenido en Montilla-, de Antonio Gómez Moreno, detenido en Córdoba, José Priego Cubero, exiliado en Francia y cuyo datos también aparecen en la base del centro Documental de Memoria Histórica, Manuel Priego Gómez, detenido en Cabra, etc. (Ver el enlace de biografías).

Sus historias resumen el sufrimiento de los jóvenes de su tiempo. Francisco (Antonio) Montes Navas acaba de cumplir 101 años y de algún modo se ha convertido en testigo inteligente de ese pasado que muchos quieren olvidar. Tras colocar a su tío en Jaén, Antonio se enrola en el ejército republicano –me volvía a recordar en la última conversación que mantuve con él a mediados de agosto de este año- en Jaén. De allí a Ciudad Real y Guadalajara luchando contra los italianos –también había muchos marroquíes con ellos, me recuerda- y después en Albarracín, donde nace el Tajo, apunta. Una vez terminada la guerra y tras pasar un mes en la cárcel de Alcalá de Henares -¡Allí si que se fusilaba a gente! Antonio-, acompañado de otro soldado de Jaén y de Vicente Porras, de Doña Mencía, se montaron en el tren en Espeluy . Una vez en Doña Mencía teníamos que ir al José Antonio, en la calle Juan Valera y al cuartel de la Guardia Civil. Nos obligaban a cantar el Cara el sol con la plaza abarrotado de mujeres en los balcones, con el Pijiro dirigiendo hasta que llegó un teniente y aquellos e acabó.


Antonio Montes Navs y su tío Manuel Montes Priego
(Col. familiar Antonio Montes Navas)


En enero, en medio de las aceitunas, de 1940 nos llevaron a San Roque. Allí estuve cinco meses y medio trabajando de barbero. Tenía pase y conseguía comida en los barcos. Estábamos cerca de la estación y los domingos, recuerda, había plaza. Allí coincidí con Laureano Muñoz Jiménez (Rompehigos) y con Zerote, Manuel, el más valiente de todos y que sacaba más patatas que nadie. Y también Antonio nos habló de sus años mozos: “No me gustaba la escuela y no aprendí a leer. Me pasaba el tiempo jugando a las cartas. Estuve sirviendo con los segaores en La Campiña desde los 10 años. Así durante cuatro años. A los 15 años cogí unas calenturas, creo que era paludismo. Mi tio Manuel me llevó a Aguilar y con quinina me la quitaron. Estuve trabajando el cortijo de Camarero cerca de Los Cansinos.

Fermin Gómez Sevillano

Fermín Gómez Sevillano, domiciliado en la calles Eras, 6, aparece como exiliado en Francia. Así fue y así es corroborado por lo que me han informado sus familiares y por la información que aparece en un libro editado por la Diputación sobre la vida de nuestros mayores. Fermín fue sargento del ejército republicano y también aparece en la base documental del ejército republicano. Fermín estuvo en la 11 Brigada Internacional y recibía paga como suboficial del ejército de la República. Era una persona muy culta –me decía su sobrina María- y al término de la guerra estuvo en un campo de concentración al sur de Francia. Volvería a España engañado por la amnistía que iba a conceder a Franco a los que no tuvieran las manos manchadas de sangre. Según Maria -la madre de Julio y Ramón- tras regresar a Doña Mencía estuvo en el Penal del Puerto de Santa María con José María (Ramón) o con Teodoro. Parece que estuvo con éste último. Muere en 2000 o 2001 -se suicidó atando su cuello con una puerta de su casa-. En la biografía alude al maestro del pueblo -¿Don Alejandro?- y a los campos de concentración de Francia de los que salió cuando fue reclamado para trabajar. La mujer de Fermín era hermana de la madre de Pedro Córdoba Navas.


Fermin Gómez Sevillano

Afortunadamente nuestro modesto Archivo Histórico Municipal sigue ofreciendo sorpresas de interés. Así, en el mismo, aunque sin catalogar, se conserva, como la de otros muchos soldados republicanos que todavía vivían, la instancia -con el nombre de Juan Bonoso en el DNI- que, a principios de diciembre de 1984, elevó con objeto de su reconocimiento a efecto del cobro de la pensión correspondiente. En la misma se indica que Fermín había alcanzado el grado de teniente y que, en efecto, había pertenecido a la 11 Brigada Internacional en el Batallón Thälmann. Pero es más interesante todavía la nota manuscrita que en la que se puede leer además que estaba integrado en la 2ª compañía del batallón citado, y que sufrió varias heridas por una bomba de mano y que fue llevado al hospital de Reus, más tarde a Villafranca del Penedés y luego a Olot. Pasó la frontera en ambulancia para llegar a uno de los campos de prisioneros del sur de Francia. En el país vecino pasaría tres años antes de su regreso a España.


De Gregorio Porras Moreno sabemos que estaba detenido en aquellos momentos en Cabra, que en diciembre de 1940 se solicitan informes desde la prisión de Puente Genil para que se participe que por orden del Gobernador civil sea trasladado a Córdoba. En febrero de 1941 se ruega se comunique a disposición de qué autoridad se encontraba en este Depósito Municipal el detenido Gregorio Porras Moreno.

martes, 16 de febrero de 2010

Las quintas de los soldados republicanos de Doña Mencía, 1927 y 1928 (05)


También son 10 los que forman parte de la quinta del 1927 de los cuales Raimundo Bujalance Urbano está exiliado en Francia, Antonio Montes Cubero figura como detenido en Cabra y Juan Urbano Poyato en la cárcel de Jaén.

En la quinta del año siguiente figuran 13 mozos: dos de ellos están exiliados en Francia –Rafael Pérez Tapia y José María Priego Jiménez- y tres también está detenidos en distintas cárceles del país: Antonio Gan Aceituno en la de Málaga, Domingo Montañéz Bujalance en la de Montilla y Justo Salamanca Urbano –del que ya hemos hablado más arriba- en la de Cabra. Entre los de esta quinta figura Laureano Muñoz Jiménez, quien, según algunas fuentes, también pasó por el batallón de San Roque, como muchos de los incluidos en estos listados.